La catástrofe que sacude la frontera entre Nepal y China ha alcanzado niveles críticos. Las autoridades nepalíes han elevado la cifra oficial a 669 fallecidos y más de 2,400 personas continúan reportadas como desaparecidas tras las riadas repentinas provocadas por un colapso glaciar.
Las labores de rescate se concentran ahora en la cuenca del Bhote Koshi, donde los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para liberar a trabajadores atrapados en túneles hidroeléctricos. La situación es desesperada: la falta de espacio en las morgues ha obligado a realizar entierros de víctimas no identificadas para prevenir crisis sanitarias.
Himalaya, un peligro latente
La preocupación ahora se traslada a la formación de un nuevo lago en la zona, que podría generar riadas secundarias con consecuencias impredecibles. Los expertos advierten que el calentamiento global está aumentando la frecuencia de los GLOF (Desbordamiento de Lagos Glaciares), un fenómeno que amenaza a 15 millones de personas en regiones montañosas.
El gobierno de Nepal y las autoridades de China han establecido una coordinación directa para compartir datos hidrometeorológicos y agilizar la búsqueda de los miles de desaparecidos, entre los que se encuentran ciudadanos de más de 30 países.
Impacto global
La tragedia ha activado alarmas internacionales, incluyendo la solidaridad del Papa y diversas organizaciones humanitarias. Mientras tanto, las imágenes satelitales confirman la brutal magnitud del desastre, que ha borrado poblados enteros en cuestión de minutos.

Estudio preliminar con imágenes satelitales (Planet Labs y Landsat, recibidas a las 11:44 a.m.) revela que el flujo del río se bloqueó a unos 18 km río arriba del puesto de control de Rasuwagadhi, formando un lago de aprox. 0.11 km².
Se pide a los residentes de zonas bajas extremar precauciones ante el riesgo de ruptura de esta represa natural. (Imagen satelital cortesía del Centro Stimson)