La temperatura subió a niveles críticos en el feed de la famosísima Abigail Mancía. La “reina de los tamales” decidió desafiar a sus críticos con una frase que ya es tendencia: “Quien cree que soy una muñecona si soy hila queso”. Con esa mezcla de seguridad y sarcasmo que la caracteriza, Abigail posó para la cámara, pero lo que vino después fue un tsunami de comentarios que ni ella misma esperaba.
Fuentes cercanas a la influencer aseguran que Abigail está blindada contra el odio, pero los dedos en el teclado no tuvieron piedad. Entre el lujo de sus filtros y su estilo urbano, la sección de comentarios se convirtió en un campo de batalla. “Todo lo plástico se acaba”, sentenciaba un seguidor, mientras otros analizaban cada centímetro de su piel buscando rastros de retoques estéticos.
¿Se le acaba la magia a la Muñecona entre tanto plástico?
El drama escaló cuando algunos usuarios, con la lupa en mano, comenzaron a compararla con otras figuras de la farándula salvadoreña. El ambiente se sentía más pesado que el vapor de una olla de tamales un domingo por la tarde. “Te estás derritiendo”, le escribieron, insinuando que el calor de la polémica estaba afectando su imagen impecable.
Pero no todo fue veneno, ¡mis vidas! Sus fieles caballeros salieron al rescate. Hubo quienes la compararon con la mismísima Mona Lisa, llamándola “única” y “princesa”. Un fan destacado, visiblemente emocionado, le suplicó que ignorara las sombras, recordándole que para muchos ella sigue siendo la muñequita consentida de El Salvador.
El lenguaje corporal de Abigail en sus recientes apariciones grita una sola cosa: empoderamiento. Mientras los haters se enfocan en la ortografía o en la durabilidad de sus atributos, ella sigue facturando y generando clics. La pregunta es: ¿se trata de una estrategia de marketing magistral o simplemente de Abigail siendo auténticamente ella?
Lo cierto es que, entre críticas por “exceso de plástico” y comparaciones inesperadas con René Valdivieso debido a sus tatuajes, la Mancía no deja a nadie indiferente. Ella sabe que en el mundo del espectáculo no importa si hablan bien o mal, lo importante es que el nombre de la “Muñecona” siga en la boca de todos.