Todo comienza con una solicitud de amistad, un comentario amable o un mensaje inesperado.
Después llegan las conversaciones frecuentes, las muestras de afecto y las promesas de una relación.
Sin embargo, detrás de algunos perfiles puede esconderse una persona que busca ganarse la confianza de alguien para obtener dinero o información personal.
Esta modalidad es conocida como estafa romántica y puede desarrollarse en redes sociales, aplicaciones de citas o servicios de mensajería.
¿Cómo comienza una estafa romántica?
Los delincuentes suelen crear una identidad atractiva y construir una relación mediante conversaciones prolongadas.
Pueden afirmar que trabajan en otro país, que tienen una profesión que les impide viajar o que atraviesan circunstancias personales difíciles.
Estas historias no son pruebas de fraude por sí solas. Se convierten en señales de alerta cuando aparecen contradicciones, engaños o solicitudes económicas sospechosas.
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) ha documentado situaciones en las que los estafadores inventan problemas médicos, dificultades para viajar u otras emergencias para solicitar dinero.
Cuando llegan las peticiones económicas
Una característica frecuente es que la supuesta pareja comienza a pedir transferencias, tarjetas de regalo o pagos mediante mecanismos difíciles de revertir.
En ocasiones se promete devolver el dinero después de resolver una emergencia.
Otras veces se pide mantener la operación en secreto para evitar la intervención de familiares y amigos.
El engaño puede prolongarse porque la víctima ha desarrollado un vínculo emocional que dificulta cuestionar la historia.
¿Cómo identificar señales de riesgo?
Es recomendable desconfiar cuando una persona a la que nunca se ha conocido presencialmente solicita dinero, evita sistemáticamente verificar su identidad o presiona para realizar pagos inmediatos.
También conviene tener precaución cuando alguien insiste en recibir fotografías íntimas o información financiera.
Si existen sospechas, puede detenerse la conversación, conservar los mensajes y utilizar las herramientas de denuncia de la plataforma.
Cuando hay dinero involucrado, contactar cuanto antes a la institución financiera puede ser importante para intentar limitar las pérdidas.
La prevención comienza antes del primer pago
Tener una relación a distancia no constituye una señal automática de engaño.
La diferencia está en comprobar la identidad, reconocer las manipulaciones y evitar que una relación virtual se convierta en una obligación económica.
El afecto no debería exigir transferencias de dinero ni impedir que una persona consulte con familiares o amigos antes de tomar decisiones importantes.