Tras los devastadores terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que azotaron el norte y centro de Venezuela el pasado 24 de junio, un contingente de 300 rescatistas y paramédicos especializados de El Salvador arribó a territorio venezolano. El grupo técnico, enviado bajo la coordinación directa de la administración salvadoreña, se desplegó de inmediato en los focos críticos de colapso estructural junto a 50 toneladas de suministros médicos y herramientas de primera necesidad.
Los sismos, provocados por la interacción entre las placas tectónicas Sudamericana y Caribeña, han dejado un saldo provisional alarmante de al menos 235 fallecidos, más de 4,300 heridos y decenas de miles de personas desaparecidas tras el derrumbe de edificaciones residenciales e infraestructuras clave.
Labor de estos rescatistas
La llegada del equipo salvadoreño representa una de las respuestas de asistencia internacional más veloces de la región, sumándose a los esfuerzos de cooperación civil activados por naciones como México, Estados Unidos, Colombia y República Dominicana. Los especialistas en estructuras colapsadas trabajan hombro con hombro con la Cruz Verde y Protección Civil local en la remoción de escombros de concreto y metal, priorizando la localización de sobrevivientes en puntos residenciales de San Bernardino, Chacao y El Paraíso, donde familias enteras permanecen incomunicadas debido a los daños severos en los sistemas de comunicación y energía eléctrica.
Por su parte, la Cancillería venezolana formalizó el agradecimiento a la comitiva centroamericana por este masivo esfuerzo de solidaridad, el cual busca agilizar la estabilización de los miles de damnificados en refugios temporales mientras continúan registrándose réplicas.
El enfoque prioritario de las operaciones de rescate conjuntas se mantendrá de forma indefinida en las áreas metropolitanas afectadas hasta agotar las posibilidades de salvamento y mitigación de riesgos secundarios en las edificaciones inestables.