Un fuerte revuelo político y social se ha desatado tras confirmarse que las autoridades de Honduras impidieron el ingreso de paquetes escolares enviados por el Gobierno de El Salvador. El cargamento de útiles e insumos didácticos estaba destinado a beneficiar a niños y jóvenes del sistema público que poseen doble nacionalidad (hondureña y salvadoreña) en las comunidades fronterizas de los exbolsones.
La ministra de Educación salvadoreña confirmó de manera oficial la restricción en el punto limítrofe de Pasamono, en Perquín, Morazán, explicando que la delegación debió dar marcha atrás por respeto a las indicaciones migratorias y soberanas del país vecino.


Polémica por esta restricción
En su pronunciamiento, un representante del movimiento opositor catracho calificó el actuar de sus gobernantes de “mediocre” y aseguró sentir vergüenza ante la posibilidad de que los salvadoreños piensen que el pueblo hondureño es malagradecido. El denunciante, quien afirmó usar un pasamontañas para resguardar su vida, aclaró que las decisiones del Ejecutivo en Tegucigalpa no representan el sentir de las mayorías.
La suspensión de la entrega ha dejado en la incertidumbre a decenas de familias fronterizas que dependen directamente del soporte del ministerio salvadoreño para el año lectivo. Aunque los paquetes escolares regresaron temporalmente a los almacenes de resguardo nacionales, el caso ha escalado a las agendas digitales de la región, abriendo un debate sobre el alcance humanitario de los programas sociales.
Se espera que las cancillerías de ambas naciones busquen una vía diplomática que priorice el derecho a la educación de los estudiantes afectados por encima de los controles territoriales.