Un video reciente del creador de contenido Yeik ha generado indignación en El Salvador tras mostrarlo respondiendo con expresiones vulgares y contenido sexualizado a las preguntas de un adulto mayor, identificado como Gabriel, en el Centro Histórico de San Salvador. Durante el encuentro, Yeik interrumpió los consejos de vida del señor Gabriel con comentarios ofensivos, lo que ha sido calificado como una falta grave al derecho al trato digno y ha activado alertas sobre las posibles consecuencias legales que podría enfrentar.
Expertos en derecho señalan que, según el Artículo 179 del Código Penal, ofender la dignidad de una persona con publicidad (como en redes sociales) puede acarrear penas de uno a tres años de prisión. Además, la Ley Especial para la Protección de los Derechos de la Persona Adulta Mayor tipifica estas acciones como violencia psicológica. Instituciones como la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) y la Fiscalía General de la República (FGR) podrían actuar de oficio ante el carácter público de la agresión, sumándose así al historial de controversias del influencer.
Consecuencias legales para Yeik
Según el Código Penal (Art. 179), Yeik podría enfrentar prisión de uno a tres años y multas de hasta 200 días por injuria con publicidad. La Ley del Adulto Mayor también protege contra la violencia psicológica y el trato denigrante a personas mayores de 60 años, lo que agrava su situación legal.
La PDDH tiene la facultad de abrir una investigación de oficio por violación a los derechos humanos, mientras que la FGR podría investigar el delito de injuria una vez remitido el caso. Este escenario legal ha generado un debate en la sociedad salvadoreña, que exige que las instituciones actúen ante la vulneración de derechos del adulto mayor.
La sociedad salvadoreña ha mostrado su rechazo a través de redes sociales, exigiendo justicia y respeto hacia los adultos mayores. El caso ha puesto en evidencia la necesidad de regular el contenido en redes sociales y proteger los derechos de los grupos vulnerables, especialmente cuando se trata de figuras públicas como Yeik.