La reciente celebración de Semana Santa en el estado mexicano de Tlaxcala ha generado una fuerte polémica tras la difusión de imágenes en redes sociales. En ellas se observa a un menor de edad, vestido como un “angelito”, suspendido mediante poleas y cadenas durante una procesión del Santo Entierro.
El hecho tuvo lugar en el barrio de Tlaltepango, dentro del municipio de San Pablo del Monte, durante una de las ceremonias más representativas de la tradición católica en estas fechas. El niño, ataviado con un faldón blanco, alas y una corona, permaneció elevado a unos dos metros de altura por un periodo prolongado, como parte de la escenificación religiosa.
La situación ha provocado preocupación entre usuarios y observadores, quienes señalan el posible riesgo para la integridad física del menor. El debate se centra en los límites entre la preservación de tradiciones culturales y la necesidad de garantizar la seguridad, especialmente cuando involucra a niños en este tipo de representaciones.