El sudeste asiático vive una de las peores catástrofes naturales de los últimos años. Inundaciones sin precedentes, provocadas por lluvias monzónicas récord y el cambio climático, han dejado decenas de muertos, miles de evacuados y ciudades enteras sumergidas en Tailandia y Malasia. Las autoridades de ambos países han declarado estado de emergencia y desplegado operativos masivos para atender a los afectados, mientras las lluvias continúan azotando la región.
Inundaciones récord y balance trágico
En Tailandia, las provincias del sur como Songkhla y Nakhon Si Thammarat registraron precipitaciones que superaron récords de 300 años, con acumulaciones de agua que alcanzaron hasta el segundo piso de viviendas y edificios públicos. Según el Departamento de Prevención y Mitigación de Desastres de Tailandia, al menos 33 personas han perdido la vida desde el inicio de la emergencia, la mayoría por electrocución y ahogamientos. Más de 2.7 millones de personas se han visto afectadas, y las cifras de evacuados superan los 45.000 solo en Tailandia, sin contar los desplazados en Malasia, donde las inundaciones también han obligado a miles a abandonar sus hogares.
Las imágenes son desoladoras: residentes atrapados en los techos de sus casas, calles convertidas en ríos, y equipos de rescate utilizando barcos y helicópteros para evacuar a los afectados. En la ciudad de Hat Yai, declarada zona de desastre, el agua ha anegado hospitales, escuelas y centros comerciales, obligando a trasladar a pacientes en estado crítico a otras regiones.
Operativos de rescate y solidaridad internacional
El gobierno tailandés ha movilizado al Ejército, la Marina —incluyendo el portaaviones Chakri Naruebet— y equipos de emergencia para asistir a las víctimas. En Malasia, más de 10.000 personas han sido evacuadas en estados como Kelantan y Terengganu, donde las inundaciones han arrasado carreteras, puentes y cultivos. Las autoridades malasias han habilitado centros de refugio en escuelas y espacios comunitarios, mientras se preparan para posibles nuevas lluvias intensas en los próximos día.
“Nunca habíamos visto algo así”, declaró un funcionario local en Songkhla, donde el agua ha arrastrado vehículos, mobiliario urbano y hasta estructuras completas. Los equipos de rescate trabajan sin descanso, pero el acceso a algunas zonas sigue siendo limitado debido a la magnitud de la inundación.
Causas: monzón, cambio climático y tormentas tropicales
Los expertos vinculan esta catástrofe a una combinación de factores: el monzón noreste, más intenso de lo habitual, y el cambio climático, que ha aumentado la frecuencia de fenómenos extremos en la región. Además, la tormenta tropical Senyar, que se desplaza por el estrecho de Malaca, amenaza con agravar la situación en los próximos días.
Las inundaciones han expuesto la vulnerabilidad de la infraestructura en ambas naciones, donde sistemas de drenaje colapsados y la urbanización descontrolada han empeorado los efectos de las lluvias. En Malasia, el Departamento de Bienestar Social reportó que más del 88% de los evacuados provienen de las regiones más afectadas, donde el agua ha superado los 3 metros de altura en algunas zonas.
Las autoridades han pedido a la población mantenerse alerta y seguir las indicaciones de evacuación, mientras organizan la distribución de ayuda humanitaria. Sin embargo, el pronóstico no es alentador: se esperan más lluvias intensas en los próximos días, lo que podría aumentar el número de víctimas y desplazados