Una viuda británica de 79 años denunció haber soportado durante años las conductas sexuales de su vecino, quien llegó a masturbarse frente a una ventana desde donde podía ser visto por ella y a tocar sus brasieres mientras estaban tendidos en el jardín.
El acusado, Robert May, de 73 años, admitió un delito contra la decencia pública ante el Tribunal de Magistrados de Kidderminster, en Inglaterra. Aunque fue condenado, recibió una pena de prisión suspendida de 27 meses, lo que significa que no ingresará inmediatamente a la cárcel.
El acoso que convirtió la casa de una viuda en una pesadilla
La víctima, Margaret Day, vivía en una urbanización de Chaddesley Corbett, en Worcestershire, cuando comenzó el comportamiento de su vecino.
Según el reportaje judicial de The Sun, May realizó actos sexuales visibles desde su vivienda en más de 30 ocasiones y envió mensajes de carácter sexual a su vecina.
También fue grabado tocando prendas íntimas que Margaret había colocado a secar en su propiedad.
Las cámaras que ayudaron a documentar la conducta
La hija de Margaret, Sue Mason-Day, explicó que la familia recurrió a grabaciones de teléfonos y de una cámara de seguridad Ring para documentar lo que ocurría.
Las imágenes captaron a May manipulando dos brasieres colgados en el jardín y también su conducta desde la ventana de su apartamento.
Durante el proceso, el hombre inicialmente negó las acusaciones e intentó justificar algunos movimientos afirmando que se estaba aplicando una crema de uso tópico.
Finalmente cambió su declaración y admitió el delito.
La viuda relata cómo cambió su vida
La afectada explicó en su declaración de víctima, reproducida por The Sun, que la situación dañó su tranquilidad y sus relaciones con personas de la comunidad.
“I feel sad, anxious”.
La frase significa «Me siento triste y ansiosa». En su declaración, Margaret también explicó que el conflicto deterioró su confianza en otras personas y afectó su salud.
Su hija describió la experiencia como un periodo de sufrimiento que se extendió durante aproximadamente 11 años.
Una condena sin ingreso inmediato a prisión
El juez Ian Strongman impuso una pena de 27 meses de prisión suspendida. Esta clase de sentencia permite que el condenado permanezca en libertad mientras cumpla las condiciones judiciales correspondientes.
Es importante distinguir que la condena judicial se refiere al delito que May admitió, mientras que el conjunto de episodios denunciados forma parte de los testimonios y las pruebas descritas durante el proceso.
El caso reabre el debate sobre la protección de las personas mayores frente a conductas de carácter sexual no consentidas y el efecto que estos episodios pueden tener dentro de su propio hogar.