Durante más de diez años, Jessica Tawil no pudo caminar por sus propios medios. Su vida cambió en 2014, cuando un accidente de tránsito le provocó una lesión en la médula espinal y la dejó paralizada de la cintura hacia abajo. Sin embargo, una tecnología que parece sacada de una película de ciencia ficción le permitió volver a ponerse de pie y dar pasos.
La protagonista de esta historia tenía apenas 16 años cuando sufrió el accidente en Nueva Jersey, Estados Unidos. Desde entonces, utiliza silla de ruedas y ha compartido en redes sociales sus experiencias, desafíos y actividades cotidianas.
Pero uno de sus videos más conmovedores muestra un momento extraordinario: Jessica caminando con ayuda de un exoesqueleto robótico, después de aproximadamente una década sin hacerlo.
Un encuentro con el espejo que le recordó su pasado
En las imágenes, Jessica aparece utilizando un dispositivo que sostiene su cuerpo y ejecuta movimientos asistidos mediante tecnología robótica.
Mientras experimenta la sensación de estar nuevamente de pie, su sorpresa se transforma en emoción.
«¡Dios mío!», exclama durante la prueba, en la que también puede observarse cómo aprende a desplazarse con el equipo.
Uno de los momentos más significativos ocurre cuando se encuentra frente a un espejo. Según explica, verse nuevamente de pie le recuerda cómo era su vida antes del accidente.
La experiencia no significa que haya recuperado la movilidad natural de sus piernas. Su lesión medular permanece, pero el exoesqueleto le ofrece una alternativa para realizar movimientos que antes no podía ejecutar sin asistencia.
Eve, el exoesqueleto que recibió autorización en Estados Unidos
La historia de Jessica vuelve a cobrar actualidad por los avances de Wandercraft, la empresa francesa especializada en robótica que desarrolla estos dispositivos.
El 3 de agosto de 2026, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó la comercialización de Eve, un exoesqueleto personal diseñado para personas adultas con lesiones de médula espinal que cumplen determinados requisitos médicos.
La empresa anunció la autorización el 11 de agosto y comenzó su comercialización estadounidense el 17 de septiembre de 2026.
A diferencia de otros sistemas que requieren muletas para mantener el equilibrio, Eve incorpora tecnología de autoequilibrio que permite desplazarse con las manos libres y desarrollar algunas actividades domésticas.
No obstante, el fabricante establece condiciones de seguridad: el dispositivo requiere prescripción médica, entrenamiento y la presencia de un acompañante capacitado. Tampoco está diseñado para subir escaleras, desplazarse por calles o caminar sobre superficies irregulares.
¿Puede esta tecnología devolverles la capacidad de caminar a las personas con parálisis?
La respuesta requiere una distinción importante.
Los exoesqueletos robóticos no curan una lesión de la médula espinal ni garantizan que una persona vuelva a caminar sin ayuda. Su función es proporcionar soporte y movimientos mecánicos que permiten permanecer erguido y desplazarse en condiciones específicas.
Para quienes cumplen los requisitos de utilización, representan una alternativa que puede ampliar las posibilidades de movilidad y facilitar ciertas actividades de la vida diaria.
Wandercraft explica que Eve está concebido como complemento de la silla de ruedas, no como sustituto de esta. Además, cada persona debe someterse a una evaluación para determinar si puede utilizarlo de forma segura.
Jessica convirtió su experiencia en un mensaje para millones
Mucho antes de que su video caminando con asistencia robótica circulara por internet, Jessica ya utilizaba sus redes sociales para explicar cómo es vivir con paraplejia.
En 2020, uno de sus videos educativos alcanzó millones de reproducciones al mostrar de una manera sencilla las dificultades de no poder mover voluntariamente determinadas partes del cuerpo.
Actualmente, a través de su perfil @jesstawil, continúa compartiendo experiencias y contenidos relacionados con la discapacidad.
Su historia demuestra cómo una innovación tecnológica puede abrir posibilidades que parecían lejanas. Para Jessica, volver a verse de pie fue una experiencia profundamente personal; para otras personas con lesiones medulares, también ofrece una mirada a las alternativas de movilidad que comienzan a desarrollarse fuera de los centros de rehabilitación.