Donald Trump autorizó que Nidal Malik Hasan, condenado por matar a 13 personas en Fort Hood en 2009, sea ejecutado por un pelotón de fusilamiento del Ejército estadounidense. La decisión recibe respaldo de figuras republicanas y críticas de organizaciones contrarias a la pena de muerte.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó la ejecución mediante pelotón de fusilamiento del exmayor del Ejército Nidal Malik Hasan, condenado a muerte por el ataque de 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas.
De concretarse, sería el primer fusilamiento realizado por las Fuerzas Armadas estadounidenses desde 1945, hace 81 años, y la primera ejecución militar por cualquier método desde 1961.
Hasan fue declarado culpable en 2013 por matar a 13 personas y herir a otras 32 durante el ataque del 5 de noviembre de 2009. Actualmente permanece bajo custodia militar.
“El día del juicio finalmente ha llegado”
La decisión fue recomendada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y posteriormente aprobada por Trump.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, afirmó al anunciarla que “el día del juicio para Hasan finalmente ha llegado”. El secretario del Ejército deberá determinar ahora cuándo y dónde se realizaría la ejecución.
La autorización presidencial constituye un paso excepcional: las ejecuciones dentro del sistema militar estadounidense son extremadamente infrecuentes y requieren aprobación del presidente.
Apoyo entre republicanos
La decisión fue respaldada por figuras republicanas y sectores que consideran que la ejecución representa el cumplimiento de una sentencia pendiente durante más de una década.
El senador por Texas Ted Cruz manifestó públicamente su respaldo a que se ejecute la condena, mientras que otros dirigentes conservadores han presentado la medida como justicia para las víctimas y sus familias.
El propio Hegseth resumió su reacción al anuncio en una palabra: “Justice” (“Justicia”).
Críticas desde el movimiento contra la pena de muerte
Organizaciones abolicionistas, sin embargo, cuestionaron la decisión.
Death Penalty Action, grupo estadounidense que trabaja contra las ejecuciones, criticó la medida dentro de lo que considera una ampliación de la aplicación de la pena capital durante el gobierno de Trump.
El caso aparece además en un momento de renovado debate en Estados Unidos sobre cómo se realizan las ejecuciones y sobre los problemas para conseguir los medicamentos utilizados en las inyecciones letales.
La administración Trump amplió recientemente los métodos contemplados para ejecuciones federales, incluyendo fusilamiento, electrocución y asfixia por gas, además de la inyección letal.
¿Por qué 81 años?
El último fusilamiento conocido realizado por el Ejército estadounidense ocurrió en noviembre de 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial.
La última ejecución militar por cualquier método fue mucho después: en 1961, cuando el soldado John A. Bennett fue ejecutado en la horca.
Por ello, si la sentencia contra Hasan llega a ejecutarse mediante el método autorizado por Trump, romperá dos largos intervalos históricos: 65 años sin ejecuciones militares y 81 años sin fusilamientos militares.
¿Qué ocurrirá ahora?
La aprobación de Trump no significa que Hasan vaya a ser fusilado inmediatamente.
El secretario del Ejército deberá establecer la fecha y el lugar. Al momento del anuncio, ninguno había sido divulgado públicamente.
El proceso judicial de Hasan se ha extendido durante años. La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó previamente revisar uno de sus recursos, pero cualquier nueva acción legal de su defensa podría convertirse en el siguiente punto de atención antes de que se ejecute la sentencia.
Mientras tanto, la decisión vuelve a colocar en el debate estadounidense dos asuntos distintos: el castigo por una de las mayores matanzas ocurridas en una instalación militar del país y el uso de métodos de ejecución que Estados Unidos prácticamente había abandonado dentro de sus Fuerzas Armadas.