Un viaje a Brasil para someterse a la transformación estética que había planeado terminó en tragedia. La empresaria brasileña Andreia Vieira Gaspar, de 51 años y residente en España, murió el 12 de agosto de 2026, horas después de someterse a seis cirugías y procedimientos estéticos en el rostro y cuello durante una intervención que se prolongó por más de ocho horas en Goiânia.
Andreia había regresado desde España, donde residía desde hacía cinco años, específicamente para realizarse los procedimientos en el Hospital Ankar. Según su familia, pagó 118,000 reales brasileños, equivalentes a alrededor de 23,000 dólares.
Entre los procedimientos reportados se encuentran una ritidoplastia facial profunda, frontoplastia con reducción de frente, mentoplastia ósea, blefaroplastia superior, liposucción y nanofat, técnica que utiliza grasa de la propia paciente.
Seis cirugías y más de ocho horas en quirófano
Las cirugías comenzaron durante la mañana del 11 de agosto y concluyeron alrededor de las 4:20 p. m., según la representación presentada por la familia. Posteriormente, la condición de Andreia comenzó a deteriorarse.
Su hermana, Djiane Vieira, relató que la empresaria presentó una fuerte inflamación de la lengua y dificultades respiratorias. La familia sostiene que hubo deficiencias en la atención posoperatoria y ha cuestionado que el hospital no dispusiera de una Unidad de Cuidados Intensivos.
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La empresaria sufrió una parada cardiorrespiratoria durante la madrugada y murió a las 4:15 a. m. del 12 de agosto, pese a las maniobras de reanimación. Posteriormente, su cuerpo fue exhumado como parte de las diligencias de la investigación. Un informe de necropsia señaló trombosis coronaria aguda e infartos pulmonares.
¿Hubo negligencia?
Esa es precisamente una de las cuestiones que deberán resolver las autoridades brasileñas. La familia sostiene que Andreia no tuvo una consulta presencial con el cirujano antes de la operación y afirma que análisis realizados en España habían mostrado indicadores compatibles con un posible proceso infeccioso o inflamatorio.
La defensa del médico Lessandro Paiva Martins rechaza esos señalamientos. Asegura que se solicitaron los exámenes necesarios, que la paciente había sido evaluada y autorizada para operarse y que los resultados revisados no mostraban una infección que impidiera la intervención.
El Hospital Ankar también sostiene que se brindó atención de emergencia y que se siguieron los protocolos correspondientes.
El caso continúa bajo investigación, por lo que no está establecido judicialmente que las cirugías o una negligencia médica hayan sido la causa penalmente atribuible de la muerte.