El Arzobispado de San Salvador emitió una actualización oficial sobre el caso del presbítero Edgar Lisandro Winter Coronado, confirmando que la causa de su fallecimiento fue un suicidio. El religioso, quien se desempeñaba como párroco en la iglesia Santa María de la Encarnación en San Marcos, murió en Cobán, Guatemala, su lugar de origen.
Según la cronología presentada por la institución eclesiástica, Winter Coronado había viajado a Estados Unidos a finales de abril para una misión pastoral, pero se trasladó a Guatemala de manera imprevista antes de concluir sus actividades programadas. Este trágico desenlace ocurre en medio de un proceso jurídico interno, ya que el pasado 11 de mayo, el Arzobispado había comunicado oficialmente la separación de Winter Coronado de sus funciones pastorales tras recibir una denuncia formal por el presunto delito de abuso sexual de menores.

Confirmación de este suicidio
La revelación sobre el suicidio del sacerdote añade una capa de complejidad al caso, que ya había generado una fuerte conmoción en la feligresía de San Marcos. La Iglesia Católica ha mantenido su postura de seguir los protocolos establecidos para estos casos, informando sobre los movimientos del presbítero antes de su muerte.
Pese al fallecimiento del implicado, la denuncia por abuso sexual de menores marcó los últimos días de su carrera religiosa, activando medidas cautelares que lo mantuvieron alejado de la parroquia desde el momento en que se conoció el señalamiento en su contra.
El Arzobispado no ha brindado más detalles sobre el estado de la investigación canónica tras la muerte del principal sospechoso, limitándose a esclarecer las circunstancias del deceso en territorio guatemalteco. Por su parte, la comunidad de San Marcos permanece a la espera de mayores directrices sobre el futuro de su administración parroquial.