En una escena que ha conmovido a toda la región, el pequeño Jadiel André dio el último adiós a su madre, la agente Diana Rosmery Chávez Alarcón, asesinada por estructuras criminales en Guatemala. El lamento del menor, quien sostiene el retrato de su madre en uniforme, se ha convertido en el símbolo del dolor que sufren las familias de los héroes caídos. La agente Diana Chávez perdió la vida en cumplimiento del deber durante una violenta serie de ataques coordinados por pandillas, ejecutados como represalia contra el Estado tras recientes intervenciones en centros penitenciarios del país vecino.
Jadiel, ahora huérfano de madre, representa la tragedia humana detrás de las frías estadísticas de violencia que azotan a la sociedad guatemalteca. Con la muerte de Diana, la cifra oficial de elementos de la Policía Nacional Civil fallecidos en esta oleada de ataques asciende a 10. Este hecho marca el golpe más fuerte registrado en la historia moderna de Guatemala contra las fuerzas de seguridad, dejando un vacío irreparable no solo en la institución, sino en el corazón de un niño que hoy llora la ausencia de su protectora.



Dolor por la agente Diana Chávez
El funeral de la agente Diana Chávez se llevó a cabo en un ambiente de profunda indignación y tristeza, donde compañeros de armas y familiares exigieron justicia. Jadiel, rodeado de ofrendas florales, despidió a su madre entre lágrimas, evidenciando el costo social de la lucha contra el crimen organizado.
Las autoridades guatemaltecas han calificado estos ataques como actos terroristas dirigidos a desestabilizar la seguridad pública. Mientras el país intenta contener la violencia, el lamento de Jadiel por la agente Diana Chávez resuena como un recordatorio urgente de la vulnerabilidad de quienes visten el uniforme y el desamparo en el que quedan sus hijos.
