Nueve extranjeros, identificados como presuntos chapines narcos, enfrentarán la vista pública en El Salvador por el decomiso de 1,301 kilogramos de cocaína, una de las incautaciones marítimas más grandes registradas en el país. El proceso judicial busca establecer las responsabilidades penales de esta red de narcotráfico transnacional, cuya captura se suma a un total de 184 extranjeros detenidos por actividades de narcotráfico en la actual administración.
Según la Fiscalía General de la República (FGR), la droga decomisada fue valuada en más de $32.7 millones de dólares. Los nueve individuos fueron intervenidos en tres embarcaciones, a aproximadamente 920 millas náuticas al suroeste de la bocana El Cordoncillo. Esta operación forma parte de una serie de intervenciones que, tan solo a inicios de 2025, resultaron en la detención de 140 personas de “diferentes nacionalidades” en operativos que incautaron 4.3 toneladas de cocaína.
El rol de los chapines narcos en un problema regional
Los detenidos, cuya nacionalidad guatemalteca es el foco de la acusación, ya se encuentran en prisión a la espera del desarrollo de la vista pública. El Tribunal correspondiente analizará las pruebas sobre la logística de transporte, un fenómeno donde también han sido recurrentemente identificados ciudadanos de Ecuador y Colombia como parte de las redes de trasiego de droga desde Suramérica.
Este proceso penal contra los presuntos chapines narcos refleja la estrategia de El Salvador para interrumpir las principales rutas del narcotráfico que atraviesan la región, las cuales involucran una mezcla de nacionalidades, incluyendo también costarricenses. La incautación y posterior destrucción de los 1,301 kilos de cocaína representan un golpe directo a estas estructuras criminales que utilizan el Pacífico para sus operaciones.