Una jornada habitual de trabajo se transformó en una escena insólita para un repartidor de paquetes en Massachusetts, Estados Unidos, quien terminó con su vehículo sumergido en la piscina de una residencia privada. El incidente, que afortunadamente no dejó heridos de gravedad, se desencadenó debido a una falla mecánica que dejó al conductor sin control del vehículo mientras realizaba sus labores.
El accidente y su desenlace
De acuerdo con las declaraciones recabadas por las autoridades locales, el repartidor circulaba por una zona residencial cuando detectó que el sistema de frenos de su vehículo había dejado de responder. Ante la emergencia y buscando minimizar los daños contra otros automóviles o peatones, el conductor tomó la decisión de dirigir el vehículo hacia un cerco metálico lateral, intentando frenar su marcha con la estructura.
Sin embargo, el conductor desconocía que, inmediatamente detrás de la valla perimetral, se encontraba una piscina. La inercia del vehículo, sumada a la fragilidad del cerco metálico, provocó que la unidad atraviesa la estructura y terminara sumergida en el agua.
Respuesta de emergencia
El hecho, que rápidamente se viralizó por su naturaleza inusual, movilizó a los servicios de emergencia de la localidad. A pesar de lo aparatoso del accidente, el repartidor logró salir del vehículo sin presentar lesiones de consideración.
Las autoridades locales acordonaron el área para proceder con las maniobras de extracción del automóvil, las cuales requirieron maquinaria especializada debido al peso del vehículo y su ubicación dentro de la propiedad privada.