El esperado concierto del cantautor mexicano Marco Antonio Solís, “El Buki”, en el Estadio Cuscatlán, dejó una postal imborrable que no tuvo que ver con el escenario principal. Un aficionado salvadoreño, presuntamente bajo los efectos del alcohol, acaparó la atención de los asistentes al convertir el césped del recinto en su pista privada de baile. El hombre, que se encontraba sin camisa, comenzó a correr y a ejecutar enérgicos movimientos que fusionaban diversos ritmos musicales, desatando la locura en los graderíos y opacando por momentos la atmósfera romántica de la velada.
La situación escaló cuando elementos de la seguridad privada y agentes de la Policía Nacional Civil intentaron intervenir para restaurar el orden en el sector de la grama. Sin embargo, el bailarín continuó su espectáculo haciendo caso omiso a las advertencias de los oficiales, transformando un concierto de baladas en un verdadero show de comedia.
Furor por este bailarín
La adrenalina del intrépido fanático llegó a su fin de forma imprevista. Testigos presenciales aseguraron que fue la esposa del individuo quien, tras ingresar al sector, logró contenerlo y enviarlo directo a los vestidores con solo un par de palabras firmes. El divertido incidente fue capturado en múltiples videos por los espectadores bajo títulos como “Así empezó” y “Llegó el control”, grabaciones que en cuestión de horas inundaron las redes sociales, alcanzando miles de reproducciones y compartidos en todo el país.
Las reacciones en redes sociales no tardaron en aparecer, dividiéndose entre quienes aplaudieron el entusiasmo desmedido del sujeto y quienes criticaron la falta de orden. Comentarios como “la policía no pudo pararlo, pero la esposa sí” se convirtieron en el chiste oficial de la jornada. Lo cierto es que el “Popis Móvil” del baile logró arrebatarle sonrisas a los salvadoreños, consolidándose como la anécdota más viral de una noche donde la pasión se vivió tanto arriba como abajo del escenario.