En medio del abandono del antiguo Hospital San Lázaro, trabajadores aseguran haber visto a una niña que se aparece pasada la medianoche. Los testimonios surgen mientras el Municipio alista su intervención en este edificio del Centro Histórico.
Este martes 28 de abril de 2026, varios medios de comunicación acudieron al antiguo Hospital San Lázaro, en el Centro Histórico de Quito, para conocer los detalles de la intervención que ejecutará el Municipio. Sin embargo, más allá del recorrido institucional, surgió un relato que se repite entre quienes trabajan en el lugar: presuntas manifestaciones paranormales.
El inmueble, que luce deteriorado tras más de una década sin uso, es descrito por los propios guardias como un espacio “tétrico” durante la noche. Metro Ecuador conversó con personal de seguridad que cubre distintos turnos, quienes aseguran haber visto a una figura recurrente: una niña.
“Se le ve por las noches, desde la zona de los tanques hacia las gradas. Aparece después de las 00:00”, relató uno de los guardias. Según su testimonio, la figura intenta llamar la atención. “Hace como que nos llama, como para que la sigamos”, añadió.

Los trabajadores describen a la supuesta aparición como una niña pequeña, de actitud juguetona. Aseguran que, con el tiempo, dejaron de sentir miedo y se han acostumbrado a su presencia en las madrugadas.
Los relatos coinciden en horarios y ubicación dentro del complejo, lo que ha alimentado la percepción de actividad paranormal en este espacio patrimonial.
Un edificio histórico en recuperación
Más allá de estas historias, el Hospital San Lázaro será objeto de una intervención municipal. La administración del alcalde Pabel Muñoz impulsa la recuperación de este inmueble fundado en 1785, que durante siglos atendió a población vulnerable.
El edificio permanece sin uso desde 2012, lo que ha acelerado su deterioro. La última intervención relevante se realizó en 2013, enfocada en reforzamiento estructural en parte de los claustros. Desde entonces, el mantenimiento ha sido limitado.
El Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) estará a cargo de los trabajos, que incluyen mantenimiento especializado en los claustros y la rehabilitación de la capilla. En total, la intervención superará los 7.900 metros cuadrados.

El deterioro se agravó tras un incendio en 2023, presuntamente provocado por habitantes de calle, que afectó principalmente estructuras de madera.
Según el proyecto, la capilla será convertida en un auditorio para actividades culturales y comunitarias. Los trabajos iniciarán en junio y se extenderán por seis meses.
Mientras el inmueble se prepara para una nueva etapa, los relatos de quienes lo vigilan en la noche siguen alimentando el misterio que rodea a uno de los edificios más antiguos de Quito.