¡El chisme está que echa humo! La creadora de contenido Yanira Berríos se encuentra nuevamente en el ojo del huracán tras una movida que muchos han calificado como el colmo de la “pedidera” digital. Resulta que la famosa influencer adquirió recientemente una camioneta Mazda MPV modelo 2006, pero la alegría le duró lo que un suspiro, ya que el vehículo presentó fallas graves en la caja poco tiempo después de la compra.
En lugar de llevarlo al taller y sacar de su bolsillo, Yanira decidió acudir a sus historias para pedir apoyo económico directo a su audiencia con el fin de costear la reparación. La respuesta no fue la que ella esperaba, pues se topó con un muro de críticas que la señalan de “mendiga digital”. Los usuarios no se guardaron nada y cuestionaron por qué, si tiene una plataforma para monetizar, prefiere pedir “pechito” en lugar de trabajar para cubrir sus propios imprevistos.
¿Influencer o “pidigüeña” digital? El dilema de Berríos
Las redes sociales se llenaron de comentarios virales que reflejan el hartazgo de muchos salvadoreños hacia este tipo de prácticas. Algunos fueron directos al grano sugiriendo que busque empleo en una maquila: “Hay maquilas contratando, que vaya a trabajar”. Otros criticaron su falta de previsión al comprar un usado: “Eso pasa por comprar sin llevarlo donde un mecánico de confianza”. Los más duros la tildaron de “sinvergüenza” por tener dinero para comprar el carro pero no para mantenerlo.
Este caso ha reabierto el debate sobre los influencers en El Salvador y si realmente generan valor o simplemente viven de la caridad de su comunidad. Mientras La Tamalera presume pickups de agencia, Yanira Berríos se queda varada pidiendo auxilio económico, lo que marca un contraste total en el mundo de nuestra farándula local.