Después de años de vergüenza, deudas y estadios en ruinas, alguien por fin lo dijo sin rodeado de cámaras: el fútbol salvadoreño necesita “sanearse”.
Yamil Bukele, candidato a la presidencia de la FESFUT, presentó esta semana su Plan Maestro 2025-2029 y lo resumió en una frase que ya se volvió viral:
“Este es el 11 titular para sanear el fútbol salvadoreño”.
Un diagnóstico sin maquillaje del fútbol salvadoreño
El documento de 120 páginas no se anda con rodeos:
- 87 % de los estadios no cumplen estándares FIFA.
- Solo 3 de 36 clubes profesionales tienen estructura administrativa.
- La Selecta mayor jugó menos fogueos en los últimos cuatro años que un equipo de segunda división de Honduras.
- La última auditoría externa de la Federación data de… 2012.
El equipo que propone Bukele
Los 11 pilares estratégicos son presentados como los jugadores que sacan al equipo del último lugar:
- Gobernanza limpia (auditorías externas y transmisión en vivo de asambleas).
- Licencias obligatorias para clubes o descenso administrativo.
- 500 entrenadores y 200 árbitros capacitados en cinco años.
- Tecnología: videoanálisis y GPS en todos los equipos de primera.
- Centro de Alto Rendimiento nacional antes de 2027.
- Ligas menores departamentales sub-13, sub-15 y sub-17.
- Clínica nacional gratuita de medicina deportiva.
- Fondo de solidaridad para clubes que cumplan estándares.
- Oficina en EE.UU. para captar a la diáspora salvadoreña.
- Campaña masiva para volver a llenar el Cuscatlán sin violencia.
- Selecciones con procesos de cuatro años y mínimo 20 partidos internacionales al año.
Metas concretas con fecha
- 2026: Centro de Alto Rendimiento funcionando.
- 2027: 100 % de clubes de primera con licencia FIFA.
- 2028: El Salvador dentro del top 12 de CONCACAF.
- 2029: hexagonal final o repechaje al Mundial 2030.
La frase que resume todo
“Ya no queremos salvadores que lleguen a poner su nombre en una placa. Queremos un equipo que trabaje 24/7 y rinda cuentas”, dijo Bukele al presentar el plan.
En un país donde la palabra “federación” se había vuelto sinónimo de corrupción, presentar un plan con cronograma, presupuesto y responsables verificables suena casi revolucionario.
El próximo partido no es contra Costa Rica ni Honduras.
Es en las urnas de la FESFUT en 2025.
Y por primera vez en mucho tiempo, la afición siente que hay un 11 titular listo para jugar los 90 minutos sin vender el resultado.