El cielo de El Salvador ofrecerá esta semana la oportunidad de observar las Oriónidas 2026, una lluvia de meteoros formada por diminutos fragmentos del famoso cometa Halley. El fenómeno alcanzará su máxima actividad durante la noche del miércoles 21 y la madrugada del jueves 22 de octubre.
Según la NASA, las Oriónidas pueden producir entre 10 y 20 meteoros por hora bajo condiciones ideales de oscuridad. Sin embargo, la presencia de la Luna y la iluminación de las ciudades podrían dificultar su observación.
¿A qué hora ver las Oriónidas en El Salvador?
La mejor oportunidad será durante la madrugada del jueves 22 de octubre, después de las 2:33 a. m., cuando está previsto que la Luna se oculte en San Salvador.
De acuerdo con los cálculos de Time and Date, a partir de ese momento habrá condiciones de mayor oscuridad hasta el comienzo del amanecer, siempre que el cielo permanezca despejado.
Para disfrutar el fenómeno, los especialistas recomiendan buscar un lugar alejado de la contaminación lumínica, observar a simple vista y permitir que los ojos se acostumbren a la oscuridad.
No será necesario utilizar telescopios ni binoculares, ya que los meteoros pueden aparecer en diferentes partes del firmamento.
¿Qué relación tienen las Oriónidas con el cometa Halley?
Las Oriónidas ocurren cuando nuestro planeta atraviesa una región del espacio que contiene partículas dejadas por el cometa Halley durante sus recorridos alrededor del Sol.
Al ingresar a la atmósfera terrestre, estos fragmentos producen destellos luminosos conocidos popularmente como estrellas fugaces.
La NASA explica que las partículas pueden alcanzar velocidades cercanas a los 66 kilómetros por segundo, por lo que algunos meteoros generan estelas brillantes que permanecen visibles durante varios segundos.
Aunque el cometa Halley no regresará a las cercanías de la Tierra hasta 2061, sus restos permiten disfrutar este espectáculo astronómico cada año.
La visibilidad dependerá de las condiciones meteorológicas. Las nubes, el brillo lunar y las luces artificiales pueden reducir considerablemente la cantidad de meteoros observables,