Una fotografía en escala de grises tomada en la superficie del planeta rojo ha vuelto a captar la atención en plataformas digitales tras viralizarse en redes sociales como X. La imagen, capturada por la cámara de navegación derecha (NAV_RIGHT_B) del rover Curiosity de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA) durante el Sol 3924 de su misión (20 de agosto de 2023), muestra una silueta oscura sobre el horizonte del cráter Gale. Muchos creen que es una “medusa“.
Por su particular geometría de unos 15 píxeles con prolongaciones inferiores, usuarios en internet la bautizaron de inmediato como una “medusa” marciana o una criatura similar a los célebres trípodes de La guerra de los mundos. Sin embargo, la comunidad científica e investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) han aclarado el verdadero origen del fenómeno.
El origen de la medusa en Marte
El aspecto clave para desestimar la presencia de un objeto físico o forma de vida radica en la secuencia fotográfica de la misión. El rover Curiosity toma secuencias panorámicas continuas en intervalos de pocos segundos. En los fotogramas registrados exactamente 13 y 25 segundos antes del encuadre viral, la figura misteriosa no aparece sobre la cresta rocosa. De igual manera, en las tomas capturadas 78 minutos después por el mismo instrumento, la silueta desapareció por completo sin dejar rastro.
De acuerdo con análisis técnicos realizados por astrofísicos y especialistas en misiones espaciales, la hipótesis principal detrás del hallazgo corresponde al impacto de un rayo cósmico sobre el sensor de la cámara. Marte carece de un campo magnético global denso y su atmósfera posee una masa equivalente a menos del 1 % de la de la Tierra, lo que expone a los instrumentos digitales a partículas de alta energía que viajan por el espacio.

Al golpear el sensor CCD durante la toma, las partículas cargadas generan una breve alteración eléctrica en los píxeles. Tras el procesamiento automático de sustracción de calibración en la tierra, este destello produce manchas oscuras con bordes limpios y trazos verticales alargados que simulan tentáculos o patas.
Asimismo, los expertos recuerdan que el cerebro humano tiende a experimentar pareidolia, la facultad psicológica de interpretar patrones visuales ambiguos o pixelares como formas familiares, como animales, rostros o vehículos. Aunque la imagen es completamente auténtica y forma parte de los archivos públicos de la NASA, la evidencia descarta cualquier hallazgo biológico o artificial en el suelo marciano.