El Salvador conserva varios sitios arqueológicos que permiten conocer distintas etapas de las sociedades que habitaron el territorio antes de la llegada de los españoles. Algunos se encuentran entre los principales espacios culturales administrados por el Ministerio de Cultura y continúan abiertos al público.
La red incluye Joya de Cerén, Tazumal, San Andrés, Casa Blanca y Cihuatán, cinco espacios con características diferentes y evidencias de actividades que van desde la agricultura y la vida cotidiana hasta las prácticas ceremoniales y el desarrollo de antiguos centros urbanos.
Cinco sitios arqueológicos para conocer
Joya de Cerén, en La Libertad, destaca por la conservación de viviendas y otros espacios de una antigua comunidad que quedó sepultada por la erupción del volcán Loma Caldera. El sitio fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1993.
En Santa Ana se encuentran Tazumal y Casa Blanca, ambos relacionados con la antigua zona de Chalchuapa. Tazumal conserva estructuras monumentales y Casa Blanca forma parte de un área donde existen evidencias de ocupación humana de hace más de 3,000 años.
También están San Andrés, en el valle de Zapotitán, y Cihuatán, en el departamento de San Salvador. Sus estructuras permiten observar otros aspectos de la organización de las sociedades prehispánicas y de la arquitectura que se desarrolló en el territorio salvadoreño.
Visitar estos espacios permite acercarse a la historia desde los propios lugares donde ocurrieron los procesos que dieron forma a las antiguas comunidades. Los cinco parques son administrados por el Ministerio de Cultura y cuentan con horarios y tarifas diferenciadas para visitantes.