





En una fecha de alta relevancia para la comunidad católica, el Presidente de la República, Nayib Bukele, y la Primera Dama, Gabriela de Bukele, asistieron a la misa de dedicación y consagración de la nueva Iglesia Virgen de Fátima. El evento, que coincidió con la conmemoración mundial de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, se llevó a cabo en las instalaciones ubicadas en el kilómetro 8 del bulevar Constitución, en la jurisdicción de Apopa.
La solemne liturgia incluyó ritos tradicionales como la unción del altar y los muros con Santo Crisma, actos que simbolizan la entrega permanente del templo al servicio divino. La ceremonia fue presidida por monseñor Óscar Álvarez Orellana y contó con la destacada participación musical del coro del seminario de los Heraldos del Evangelio, proveniente de São Paulo, Brasil.



Fe en Virgen Fátima
Durante el acto litúrgico, los representantes de la Iglesia entregaron una placa recordativa al Presidente y a la Primera Dama como reconocimiento por su presencia y apoyo a este proyecto espiritual. Este nuevo templo, impulsado por los Heraldos del Evangelio, se perfila no solo como un centro de oración y espiritualidad para los residentes de San Salvador Oeste, sino también como un hito arquitectónico en una de las principales vías de acceso a la capital salvadoreña.


La asistencia masiva de familias resaltó el carácter comunitario del evento, donde muchos feligreses compartieron momentos de oración con la pareja presidencial. La presencia del jefe de Estado en esta dedicación subraya la importancia de los valores espirituales en la sociedad actual, en un contexto de paz y transformación que vive el país.
Con esta consagración, la Iglesia Virgen de Fátima queda oficialmente abierta al culto público, convirtiéndose en un punto de referencia para los devotos marianos que buscan un espacio de reflexión en la zona metropolitana. Las imágenes del encuentro circularon ampliamente en redes sociales, reflejando el entusiasmo de los asistentes y la solemnidad de los ritos ejecutados durante la consagración del altar.