El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso fin a las especulaciones sobre un posible indulto presidencial para el magnate de la música Sean “Diddy” Combs. En una entrevista con The New York Times, el mandatario confirmó que Combs le envió una carta desde prisión solicitando clemencia tras ser condenado por cargos relacionados con prostitución. Aunque en el pasado Trump se refirió al artista como un “amigo”, su postura actual es de total rechazo, afirmando: “No tengo intención de ayudarle”.
Trump explicó que la polémica pública que rodea el caso y las acusaciones de abuso sistemático hacen que cualquier medida de clemencia sea “una cosa difícil de hacer” para la seguridad jurídica y la imagen de su administración. Combs, quien cumple una sentencia de más de cuatro años de prisión, había mantenido la esperanza de que su antigua relación con el republicano le abriera una vía de salida anticipada.
Prioridad en la seguridad
Esta negativa llega en un momento en que la administración Trump busca proyectar un mensaje de firmeza frente a delitos que comprometen la seguridad y la integridad de las víctimas. El presidente recordó que, aunque se llevaba bien con Combs hace años, la hostilidad mostrada por el rapero al iniciar su carrera política influyó en la ruptura de ese vínculo.
Además, las autoridades federales continúan supervisando de cerca las actividades de Combs en prisión para garantizar la seguridad de los procesos judiciales en curso, tras reportes de violaciones a las normas carcelarias por parte del músico. Con esta declaración, el equipo legal de Combs sufre un duro golpe en su estrategia de buscar soluciones políticas a su situación legal.
Mientras el rapero sigue apelando su condena, el gobierno reafirma que el uso del indulto presidencial se reserva para casos donde se considere que ha habido un maltrato judicial evidente, algo que, bajo la óptica de Trump, no aplica a la situación de Sean Combs. Su sentencia busca castigar faltas graves contra la seguridad pública y los derechos de terceros.