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Tecnología

Científicos prueban levadura para imprimir en 3D futuras construcciones en Marte

Un equipo desarrolló un material “vivo” con levadura, gelatina y partículas minerales que puede imprimirse en 3D bajo condiciones similares a las de Marte y alcanzar una resistencia comparable con concreto de baja resistencia.

El material experimental para Marte contiene levadura modificada, gelatina y partículas minerales y puede endurecerse mediante un proceso parecido a la liofilización bajo baja temperatura y presión. Ilustración
El material experimental para Marte contiene levadura modificada, gelatina y partículas minerales y puede endurecerse mediante un proceso parecido a la liofilización bajo baja temperatura y presión. Ilustración
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Por Juan Jose Lopez |

Científicos desarrollaron un material de construcción que podría algún día permitir imprimir estructuras directamente en Marte, utilizando una mezcla poco convencional: partículas minerales, gelatina y levadura modificada genéticamente. El prototipo aprovecha dos características normalmente consideradas problemas para construir en el planeta rojo —el frío extremo y la bajísima presión— para endurecerse mediante un proceso similar a la liofilización.

La investigación fue publicada el 10 de septiembre de 2026 en la revista científica Chem Circularity por un equipo encabezado por investigadores de la Hong Kong University of Science and Technology (HKUST). El trabajo se titula Engineered living building material for low-energy construction on Mars.

La propuesta intenta resolver uno de los grandes problemas de cualquier futura presencia humana prolongada fuera de la Tierra: transportar desde nuestro planeta toneladas de cemento, ladrillos y otros materiales sería extremadamente costoso.

La alternativa sería producir una parte de esos materiales en el propio destino.

Marte convertiría un problema en parte del proceso de construcción

El principio detrás del experimento resulta particularmente curioso.

Cuando el material sale de una impresora 3D y queda expuesto a condiciones que imitan las de Marte —aproximadamente -30 °C y 0.01 atmósferas de presión durante las pruebas—, el agua presente en la mezcla se congela y posteriormente pasa directamente del hielo al vapor.

Es, en esencia, un proceso parecido a la liofilización.

Al desaparecer el agua quedan numerosos poros microscópicos y se obtiene una estructura ligera y rígida. El investigador Jishen Qiu explicó que la inspiración surgió precisamente al observar cómo los alimentos liofilizados pueden volverse más duros.

En lugar de gastar grandes cantidades de energía intentando combatir las condiciones de Marte, el concepto busca utilizarlas como parte de la fabricación.

¿Qué hace la levadura?

La mezcla desarrollada por los científicos incorpora gelatina y células de Saccharomyces cerevisiae, la misma especie asociada comúnmente con la levadura utilizada para elaborar pan y bebidas fermentadas.

Pero las células empleadas por el equipo fueron modificadas para producir proteínas adhesivas en su superficie.

Algunas de las proteínas estudiadas se inspiran en los mecanismos que permiten a los mejillones adherirse fuertemente a las rocas. En conjunto, la gelatina funciona como una matriz que mantiene unidos los componentes, mientras que las células contribuyen a reforzar la adhesión dentro del material. (Science Sources)

Los investigadores comprobaron además que añadir levadura a determinadas formulaciones incrementó considerablemente su resistencia frente a composiciones basadas únicamente en gelatina.

Tan resistente como un concreto de baja resistencia

Hasta ahora no se han construido casas con el material.

Los objetos experimentales impresos tienen aproximadamente 45 milímetros de alto por 30 milímetros de ancho, dimensiones similares a las de un pequeño corcho.

Sin embargo, las pruebas de laboratorio arrojaron una resistencia a la compresión de alrededor de 10 a 12 megapascales, comparable con algunos concretos de baja resistencia. (

Según Qiu, esa resistencia podría ser suficiente incluso para determinadas construcciones de uno o dos pisos en la Tierra.

La menor gravedad de Marte —aproximadamente un tercio de la terrestre— reduciría además algunas de las cargas que tendría que soportar una estructura.

Eso no significa, sin embargo, que el material esté listo para levantar un hábitat marciano.

El material podría reciclarse

Otra característica que interesa al equipo es su posible reutilización.

Al tratarse de un material que contiene microorganismos, los investigadores plantean recuperar células de levadura de estructuras desmontadas, cultivarlas nuevamente en un biorreactor y utilizarlas para fabricar nuevo material.

Qiu resumió la idea señalando que mientras sobrevivan células capaces de reproducirse, podrían volver a cultivarse.

Ese modelo reduciría la necesidad de transportar continuamente determinados componentes biológicos desde la Tierra y se acercaría a una economía circular aplicada a una futura base extraterrestre.

Todavía faltan obstáculos importantes

El experimento debe entenderse como una prueba de concepto.

Las estructuras fueron fabricadas en la Tierra bajo condiciones marcianas simuladas y no han sido expuestas al entorno real del planeta.

Además, las pruebas utilizaron partículas minerales terrestres y la formulación de mejor rendimiento todavía depende de gelatina, un componente que inicialmente tendría que transportarse desde la Tierra. Los investigadores también deberán estudiar factores como la exposición a radiación, permeabilidad, durabilidad y capacidad para mantener ambientes presurizados. (

Por ello, el material por sí mismo no equivale a una casa habitable. Una futura base seguiría necesitando aislamiento, sistemas presurizados, protección contra la radiación y numerosas tecnologías adicionales.

El propio Qiu calcula que una operación de construcción significativa continuaría requiriendo transportar cientos de toneladas de equipos y materiales desde la Tierra, incluyendo maquinaria, robots y biorreactores.

La diferencia estaría en intentar fabricar localmente una proporción cada vez mayor de la infraestructura.

El resultado abre así una posibilidad singular para la exploración espacial: que las condiciones extremas de Marte no solo sean obstáculos que deban vencerse, sino herramientas que puedan aprovecharse para construir allí.

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Juan Jose Lopez

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