¿Tienes un perro? ¿Tiene pulgas o garrapatas? Esas dos preguntas pueden servir para recordar algo que muchas veces pasa inadvertido dentro de casa: nuestras mascotas están expuestas a parásitos y algunos pueden terminar entrando con ellas al hogar.
Las pulgas y las garrapatas son diferentes. Las primeras son pequeños insectos que se alimentan de sangre, mientras que las garrapatas son arácnidos. Ambas pueden picar y algunas especies pueden transmitir microorganismos capaces de causar enfermedades.
Pero hay una característica de las garrapatas que merece especial atención: un perro puede recogerlas cuando sale al patio, camina entre vegetación o permanece en espacios exteriores y transportarlas posteriormente hasta la vivienda. Allí pueden terminar adhiriéndose a una persona.
¿Dónde buscar una garrapata en tu perro?
El CDC recomienda revisar diariamente a las mascotas que salen al exterior. En los perros hay zonas donde conviene prestar particular atención: dentro y alrededor de las orejas, cerca de los párpados, debajo del collar, alrededor de la cola, entre las patas traseras, detrás de las delanteras y entre los dedos.

Encontrar una garrapata no significa automáticamente que exista una enfermedad. El riesgo depende, entre otros factores, de la especie, de si estaba infectada, del lugar geográfico y del tiempo que permaneció adherida.
Tampoco significa que el perro transmita directamente una enfermedad como Lyme a su dueño. En ese caso particular, por ejemplo, el CDC señala que no existe evidencia de transmisión directa desde perros o gatos hacia las personas; el riesgo está en la garrapata infectada que realiza la picadura.
¿Y si mi perro tiene pulgas?
Hay que atenderlas, pero no confundirlas con las garrapatas. Las pulgas también se alimentan de sangre y sus picaduras pueden provocar picazón e irritación. Además, algunas pueden transportar agentes causantes de enfermedades.
El problema puede extenderse al ambiente doméstico. El CDC advierte que las pulgas pueden permanecer en alfombras, camas de mascotas y otras superficies de la vivienda. Ante una infestación, recomienda actuar simultáneamente sobre la mascota y el ambiente y consultar al veterinario para escoger un tratamiento adecuado.
No es recomendable utilizar indiscriminadamente cualquier producto antiparasitario. En especial, el CDC advierte que los gatos son extremadamente sensibles a varias sustancias químicas utilizadas contra garrapatas y recomienda consultar al veterinario antes de aplicarles estos productos.
¿Qué síntomas deben alertarte después de una picadura?

Las enfermedades transmitidas por garrapatas no producen siempre los mismos síntomas. Entre las manifestaciones que pueden aparecer durante las semanas posteriores están fiebre o escalofríos, dolor de cabeza, cansancio, dolores musculares y algunas erupciones en la piel.
Esto tampoco significa que toda persona con estos síntomas después de estar cerca de un perro tenga una enfermedad transmitida por garrapatas. Para el diagnóstico, los médicos consideran los síntomas, la posibilidad real de exposición, la región geográfica y, cuando corresponde, pruebas de laboratorio.
Si después de una picadura aparecen fiebre, erupciones u otros síntomas, lo recomendable es consultar a un profesional de salud y mencionar la exposición a la garrapata.
Mascotas sanas también ayudan a proteger a la familia
La prevención comienza con acciones sencillas: revisar frecuentemente al perro, mantener su control veterinario, consultar sobre productos preventivos adecuados y observar los lugares de la casa donde permanece.
Después de caminar por lugares con vegetación, también es conveniente revisar ropa, cuerpo y mascota. Las garrapatas pueden llegar a la vivienda tanto sobre animales como adheridas a prendas y equipos.
En El Salvador, el Ministerio de Salud define las zoonosis como enfermedades infecciosas que se transmiten naturalmente de animales a humanos y mantiene acciones de prevención y control de diferentes enfermedades zoonóticas.
Así que la próxima vez que revises a tu perro por pulgas, busca también garrapatas. Una inspección que toma pocos minutos puede ayudar a proteger tanto a la mascota como a quienes viven con ella.