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Nacional

“Paciencia y confianza”: Bukele reacciona a proyección de crecimiento de 4.5 % para El Salvador

El Banco Mundial proyecta que la economía salvadoreña crecerá 4.5 % en 2026, más del doble del promedio previsto para América Latina y el Caribe. La estimación llega mientras organismos y actores financieros internacionales han emitido valoraciones favorables sobre la trayectoria económica del país, aunque persisten desafíos fiscales, de deuda y de bienestar para los hogares.

El Banco Mundial proyecta que la economía de El Salvador crecerá 4.5 % durante 2026, frente al 2.2 % estimado para América Latina y el Caribe. Foto: Juan José López / Publimetro El Salvador
El Banco Mundial proyecta que la economía de El Salvador crecerá 4.5 % durante 2026, frente al 2.2 % estimado para América Latina y el Caribe. Foto: Juan José López / Publimetro El Salvador
Por Juan Jose Lopez |

“Paciencia y confianza”. Con esas palabras, el presidente Nayib Bukele reaccionó este martes a la nueva proyección del Banco Mundial que sitúa el crecimiento económico de El Salvador en 4.5 % para 2026.

La frase llega más de dos años después de que, al iniciar su segundo mandato, Bukele colocara la economía entre los principales retos de su nuevo quinquenio y hablara de avanzar hacia un denominado “milagro económico”, después de centrar buena parte de su primer periodo en la seguridad.

En su discurso de toma de posesión del 1 de junio de 2024, el mandatario anunció que comenzaría una nueva etapa enfocada en los problemas económicos y advirtió que algunas medidas podrían implicar una “medicina amarga”. 

Vista desde aquel planteamiento, la expresión utilizada ahora por Bukele admite una lectura más amplia: la “paciencia” puede entenderse como una petición de tiempo para que las decisiones económicas produzcan resultados más visibles, mientras que la “confianza” apunta al respaldo que el mandatario reclama para el rumbo seguido por su administración.

Se trata de una interpretación contextual de sus palabras: Bukele no explicó en su publicación qué significado atribuía específicamente a cada término.

Banco Mundial ve un crecimiento superior al promedio

El nuevo Panorama económico de América Latina y el Caribe del Banco Mundial calcula que el PIB salvadoreño crecerá 4.5 % este año, frente al 2.2 % previsto para toda América Latina y el Caribe.

La tabla del organismo coloca a El Salvador detrás de Guyana, con 23.7 %, y de Paraguay y República Dominicana, ambos con 4.7 %. También lo sitúa como la economía con mayor crecimiento proyectado de Centroamérica en 2026. 

El Banco Mundial sostiene además que El Salvador ha mantenido un crecimiento robusto en los últimos años y señala a la inversión privada como un componente relevante de esa expansión.

En su análisis regional, el organismo atribuye parte del desempeño salvadoreño a la reducción de la delincuencia observada desde 2022, los esfuerzos de consolidación fiscal y una mejora en la confianza del mercado. También identifica a El Salvador, junto con Perú, entre los países donde la inversión privada tendría un peso especialmente importante en el crecimiento de este año. 

La cifra de 4.5 % no es exclusiva del Banco Mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) maneja actualmente la misma proyección.

El FMI también observa una economía por encima de lo esperado

El pasado 1 de octubre, el Directorio Ejecutivo del FMI concluyó la segunda y tercera revisiones del acuerdo con El Salvador bajo el Servicio Ampliado del Fondo.

El organismo señaló que la actividad económica ha superado las expectativas, apoyada por inversión, consumo privado, remesas, turismo y entradas de capital. Para 2026 proyectó igualmente un crecimiento de 4.5 %. 

El acuerdo con el FMI fue aprobado en febrero de 2025 por un plazo de 40 meses y contempla alrededor de US$1,400 millones. La conclusión de las últimas revisiones abrió la disponibilidad inmediata de aproximadamente US$138 millones adicionales. 

El Fondo también reconoció avances en consolidación fiscal, fortalecimiento de reservas y liquidez y reformas financieras. Sin embargo, mantiene entre sus principales recomendaciones que el país continúe reduciendo la deuda pública, mejore la gobernanza y transparencia, fortalezca el clima de negocios y preserve el gasto social. 

Es decir, la valoración favorable sobre el desempeño reciente viene acompañada de condiciones y tareas pendientes.

Santander: hay una ruta posible hacia el grado de inversión

Otra señal positiva llegó en septiembre desde Santander US Capital Markets.

La firma consideró que, si El Salvador sostiene las reformas fiscales y estructurales vinculadas al programa con el FMI, podría avanzar en los próximos años hacia una recuperación del grado de inversión, categoría que el país todavía no posee. 

La lectura de Santander fue favorable, pero condicionada. No afirmó que el grado de inversión esté garantizado, sino que existe una trayectoria posible si se mantiene el rumbo de las reformas y la disciplina fiscal.

Ese matiz resulta importante también para interpretar la expresión utilizada ahora por Bukele: hay señales externas que reconocen avances, pero los resultados de largo plazo dependerán de que esas mejoras se sostengan.

La deuda, otra parte de la ecuación

El manejo de la deuda ha sido otro componente de la estrategia económica salvadoreña durante los últimos años.

El país ha ejecutado distintas operaciones para recomprar y reestructurar obligaciones, buscando reducir riesgos de vencimiento y modificar el perfil de pagos.

En noviembre de 2024, por ejemplo, la Asamblea Legislativa autorizó incorporar hasta US$1,000 millones destinados, entre otros fines, a operaciones de manejo de pasivos y recompra de títulos valores. 

Estas acciones se sumaron a recompras anteriores de bonos soberanos y, posteriormente, al acuerdo alcanzado con el FMI.

Sin embargo, la deuda continúa siendo uno de los principales desafíos. El propio Fondo calcula que la deuda bruta del sector público no financiero se situaría alrededor del 85 % del PIB en 2026, por lo que insiste en mantener una consolidación fiscal que permita colocarla en una trayectoria descendente. 

¿Ya llegó el “milagro económico” que dijo Bukele?

Los datos recientes permiten hablar de una lectura más favorable de la economía salvadoreña desde organismos internacionales y actores financieros, pero todavía no permiten concluir que el llamado “milagro económico” se haya materializado.

Una mayor tasa de crecimiento del PIB puede reflejar más inversión, producción y actividad, pero no significa automáticamente que todos los hogares experimenten el mismo ritmo de mejoría en empleo, salarios, costo de vida o poder adquisitivo.

El propio informe del Banco Mundial advierte que América Latina continúa enfrentando problemas de productividad, informalidad, deuda y espacio fiscal limitado. Para El Salvador, además, mantener un mayor crecimiento en los próximos años dependerá de que la inversión y las reformas produzcan efectos sostenibles. 

Es bajo ese escenario donde las palabras “paciencia y confianza” adquieren su mayor significado político y económico: aparecen cuando comienzan a acumularse señales externas favorables, pero cuando todavía está por verse cuánto de ese mejor desempeño macroeconómico llegará a sentirse de manera permanente en la economía cotidiana de los salvadoreños.

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Juan Jose Lopez

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