Un total de 6,272 personas de manera directa, y más de 18,000 de forma indirecta, han sido alcanzadas por iniciativas de bienestar y desarrollo en diversas comunidades de El Salvador.
Durante un encuentro informativo realizado en el Hotel Arkam, la Fundación Quintanilla Amaya expuso los resultados de una labor que busca transformar la calidad de vida de familias en situación de vulnerabilidad.
Desarrollo social: El impacto en las comunidades
El trabajo de la organización se centra en 33 comunidades donde el acceso a oportunidades ha sido históricamente limitado. Según la directora ejecutiva, Ruth Quintanilla, el enfoque de la entidad no es asistencialista, sino integral: “Cuando una persona recibe una oportunidad, no solo cambia su historia; cambia el futuro de su familia y transforma su comunidad”.
El alcance de estas acciones se mide a través de cinco ejes fundamentales que responden a necesidades básicas identificadas en el territorio:
- Autonomía económica: Programas de formación técnica y apoyo a mujeres emprendedoras y personas con discapacidad para la generación de ingresos sostenibles.
- Salud y Bienestar: Brigadas médicas y atención psicológica preventiva en territorios de difícil acceso.
- Educación: Becas y refuerzos académicos destinados principalmente a la niñez y juventud.
- Desarrollo social: Espacios seguros y albergues que brindan respaldo a bebés, jóvenes y adultos mayores en riesgo.
- Sostenibilidad: Proyectos de agricultura responsable y educación ambiental.
Un enfoque de desarrollo integral
Para las familias involucradas, el acceso a estos programas ha significado la posibilidad de romper ciclos de exclusión. Los proyectos productivos, que incluyen desde la capacitación técnica hasta la creación de oportunidades laborales, son la apuesta principal para garantizar que el bienestar alcanzado sea duradero y no dependa únicamente de ayuda externa.
El espacio facilitado en el Hotel Arkam sirvió para visibilizar no solo los números del alcance de la organización, sino también las historias detrás de cada programa. Este balance de gestión subraya la necesidad de que los diversos sectores de la sociedad sumen esfuerzos para cerrar las brechas de desigualdad que aún persisten en varias zonas del país.