En las primeras semanas de 2026, los precios de los combustibles El Salvador reflejan una nueva tendencia al alza, impactando directamente en la economía familiar y los costos logísticos. Según datos oficiales de la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas, la gasolina superior ha alcanzado un precio máximo de $3.87 por galón en la zona oriental del país. Mientras tanto, el diésel se mantiene como la alternativa más económica, cotizándose en un promedio de $3.47 por galón en la misma región.
Esta volatilidad responde a factores del mercado internacional y conflictos geopolíticos que influyen en el precio del crudo. Expertos advierten que la diferencia en los precios podría presionar la inflación de productos básicos, ya que el sector transporte depende en gran medida del diésel para la distribución nacional. Además, las variaciones regionales son notorias, con los precios más bajos concentrados en la zona central debido a menores costos de distribución logística.
Variación de combustibles El Salvador
En la zona central, la gasolina superior se cotiza en $3.83, mientras que en la zona occidental el precio llega a $3.84, evidenciando las brechas geográficas en el costo de los combustibles El Salvador. El diésel, por su parte, presenta una oscilación menor, variando entre $3.42 y $3.47 a nivel nacional, lo que sigue favoreciendo al transporte de carga y pasajeros.
A mediano plazo, la estabilidad de los combustibles El Salvador dependerá de las políticas de diversificación energética y la evolución de los mercados globales controlados por la OPEP+. Mientras tanto, los consumidores deben adaptar sus presupuestos ante un escenario donde la fluctuación de los precios energéticos se ha vuelto una constante en la economía salvadoreña, afectando desde la canasta básica hasta el comercio internacional.
Los analistas señalan que, aunque el diésel sigue siendo la opción más económica, el aumento en la gasolina superior podría generar un efecto dominó en los precios de otros bienes y servicios. Esto representa un desafío adicional para las familias salvadoreñas, que ya enfrentan presiones inflacionarias en otros rubros esenciales.