El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, enfrenta una tragedia que vuelve a poner bajo examen la seguridad de los centros educativos del país.
El jueves 15 de octubre de 2026, el techo de la escuela privada Al-Khair, en Peshawar, colapsó mientras niños recibían clases.
Los reportes actualizados del 16 de octubre, publicados por Associated Press, elevan el balance a 35 fallecidos, entre ellos 34 menores de edad y una docente. Las cifras iniciales habían sido inferiores.
El caso adquirió una dimensión todavía más indignante cuando familiares denunciaron que ya habían advertido sobre problemas en las instalaciones, incluidas filtraciones de agua.
Las autoridades arrestaron al propietario del centro educativo y ordenaron una investigación para determinar las responsabilidades.

Pakistán: Una tragedia que plantea preguntas universales
Un padre de familia entrega a sus hijos a una institución educativa con una expectativa elemental: que regresen a casa sanos y salvos.
Por esa razón, el caso no solamente representa una emergencia estructural. También evidencia la importancia de las inspecciones, el mantenimiento preventivo y la respuesta oportuna a las denuncias.
El gobierno provincial anunció revisiones a las instalaciones de escuelas privadas para identificar edificios inseguros.
El hecho ocurrió en Pakistán, pero el debate tiene alcance universal: ¿quién responde cuando las señales de peligro se conocen y las medidas de prevención llegan demasiado tarde?
Las investigaciones deberán establecer qué falló, quién conocía las condiciones del inmueble y si la tragedia pudo evitarse.