El papa León XIV enfrenta una de las pruebas más difíciles de su pontificado. A los 71 años, el líder de la Iglesia católica fue intervenido quirúrgicamente el 13 de octubre de 2026 en el hospital Agostino Gemelli, de Roma, después de que los médicos detectaran un tumor maligno en el pulmón derecho.
La Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó que el diagnóstico es un adenocarcinoma pulmonar y que los cirujanos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida.
La operación fue considerada exitosa y sin complicaciones. Sin embargo, permanece abierta una pregunta que va mucho más allá de la medicina: ¿qué ocurriría si su enfermedad dificultara el ejercicio del pontificado?
Tres papas, dos maneras de enfrentar el final
En 2013, Benedicto XVI sorprendió al mundo con una decisión prácticamente inédita en la historia moderna de la Iglesia: renunciar voluntariamente.
En su declaración oficial, Joseph Ratzinger reconoció: «ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino».
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Su sucesor, Francisco, eligió otro camino. Jorge Mario Bergoglio enfrentó graves problemas respiratorios y otras enfermedades, pero permaneció como pontífice hasta su fallecimiento, el 21 de abril de 2025.
Su certificado médico publicado por el Vaticano estableció que murió tras un accidente cerebrovascular y un colapso cardiovascular irreversible, con antecedentes de importantes complicaciones respiratorias.
Juan Pablo II también continuó hasta su muerte, en 2005, pese al deterioro provocado por el párkinson y otras enfermedades.
¿Qué tan grave es el cáncer de León XIV?
El adenocarcinoma pulmonar es una forma de cáncer de pulmón de células no pequeñas. Puede aparecer en personas que nunca han fumado y su pronóstico depende, entre otros factores, del estadio, la extensión y las características del tumor.
El Vaticano todavía no ha comunicado todos los resultados necesarios para determinar el alcance de la enfermedad ni si el papa necesitará tratamientos adicionales.
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Por ahora, las informaciones médicas señalan una recuperación favorable. No se ha anunciado una renuncia ni existen elementos suficientes para anticiparla.
Mientras tanto, el pontífice mantiene sus canales oficiales de comunicación, incluido Instagram @Pontifex y X @Pontifex.
La historia recuerda que ni siquiera el cargo más alto de la Iglesia católica está protegido de las enfermedades humanas. Pero, a diferencia de cualquier otro gobernante, un papa puede elegir entre dejar el cargo o permanecer hasta el final de sus días.