La ciudad autónoma de Ceuta se vio desbordada el 30 de julio de 2026 por una ola migratoria sin precedentes. Según informes de la Guardia Civil y el Ministerio del Interior de España, entre 40,000 y 50,000 personas, principalmente de nacionalidad marroquí, ingresaron de manera irregular a territorio español. Este flujo masivo superó con creces los registros históricos, como el de mayo de 2021, cuando alrededor de 10,000 a 12,000 migrantes cruzaron la frontera.
El fenómeno se desarrolló en un corto período de 24 a 48 horas, con miles de personas llegando a nado, utilizando dispositivos de flotación para bordear el espigón del Tarajal, mientras que otros lo hicieron por tierra. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, incluso elevó la cifra a 60,000 migrantes, lo que generó un colapso en los servicios básicos de la ciudad, cuya población ronda los 83,000 habitantes.
Respuesta de emergencia y balance humano
Ante la magnitud de la crisis fronteriza, el Gobierno español activó un operativo de emergencia. Se desplegaron unidades del Ejército, junto a refuerzos de la Guardia Civil y la Policía Nacional, para apoyar en el control de la situación y restablecer el orden. Además, se cerró temporalmente la frontera con Marruecos para intentar contener el flujo masivo.
El balance humano de esta ola migratoria es devastador. Inicialmente, se reportaron 19 fallecidos, pero la cifra se actualizó a 34 según el presidente Vivas, y finalmente a 41, según la Delegación del Gobierno en Ceuta. Sumando estas víctimas a las registradas anteriormente en el año, el total de muertes en las costas ceutíes supera los 70.
El viernes 31 de julio, la situación comenzó a estabilizarse. El Ministerio del Interior informó que más de 25,000 migrantes habían sido retornados a Marruecos hasta el mediodía, en un proceso coordinado y, en muchos casos, voluntario. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó Ceuta junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para evaluar la situación en persona.

El mandatario calificó el suceso como “un ataque a la integridad territorial de España” y lo atribuyó a una “lectura interesada” de una reciente sentencia del Tribunal Supremo que limita las devoluciones en caliente de quienes llegan a nado. Sánchez agradeció la cooperación de Marruecos en las labores de repatriación, un contraste con lo ocurrido en 2021, cuando la falta de colaboración agravó la crisis.
El Gobierno español anunció medidas inmediatas, como el despliegue de boyas en el Tarajal para crear una barrera física que facilite las expulsiones conforme a la jurisprudencia. Además, se priorizó la recuperación de la normalidad y la seguridad de los residentes de Ceuta, así como la repatriación de quienes ingresaron de manera irregular.