Los países integrantes de la alianza OPE: Arabia Saudita, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omá, acordaron ajustar su producción petrolera y reiteraron su compromiso con la estabilidad del mercado internacional, en medio de un entorno geopolítico marcado por la tensión entre Irán, Israel y Estados Unidos.
Durante una reunión virtual celebrada el 1 de marzo de 2026, las ocho naciones revisaron las condiciones actuales del mercado global y su perspectiva económica, y concluyeron que los fundamentos permanecen sólidos, con inventarios de crudo en niveles bajos.

Aumento gradual desde abril
Como parte de la decisión, la alianza reanudará el desmantelamiento progresivo del recorte voluntario de 1.65 millones de barriles diarios (mbd), anunciado en abril de 2023.
El primer ajuste consistirá en un incremento de 206 mil barriles diarios a partir de abril de 2026. El volumen restante podrá reincorporarse parcial o totalmente, dependiendo de la evolución de las condiciones del mercado.
Los países señalaron que mantendrán un enfoque “cauteloso y flexible”, con capacidad para aumentar, pausar o revertir la eliminación de los recortes si el entorno lo exige, incluida la posibilidad de restablecer el ajuste adicional de 2.2 mbd anunciado en noviembre de 2023.
Supervisión y compensaciones
La alianza subrayó que continuará monitoreando de forma estrecha el comportamiento del mercado petrolero, así como el cumplimiento de los compromisos asumidos bajo la Declaración de Cooperación.
El Comité Ministerial Conjunto de Monitoreo (JMMC) supervisará la aplicación de los ajustes y el mecanismo de compensación por sobreproducción. Los países confirmaron su intención de compensar plenamente cualquier volumen producido en exceso desde enero de 2024.
Además, acordaron mantener reuniones mensuales para evaluar el mercado, con el próximo encuentro programado para el 5 de abril de 2026.

Contexto geopolítico
La decisión ocurre en un escenario internacional marcado por la volatilidad energética derivada del conflicto entre Irán e Israel y la participación de Estados Unidos, factores que han incrementado la atención sobre la oferta global de crudo y los posibles impactos en precios.
Con este ajuste, la OPEP busca enviar una señal de previsibilidad al mercado y preservar el equilibrio entre oferta y demanda ante un entorno geopolítico incierto.