Horas después de que el expríncipe Andrés fuera detenido el mismo día en que cumplía 66 años, acusado de un posible delito de mala conducta en el ejercicio de un cargo público —uno de los más graves en el Reino Unido—, el rey Carlos III ha emitido un comunicado oficial en el que expresa su “más profunda preocupación” por la situación de su hermano menor.
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En la nota firmada como “Carlos R”, el monarca se refiere a Andrew Mountbatten-Windsor y subraya que ahora corresponde seguir “un proceso completo, justo y adecuado”, que será llevado a cabo por las autoridades competentes. Asimismo, ha reiterado su disposición a colaborar plenamente con la investigación y ha sido tajante: “La ley debe seguir su curso”. Mientras el procedimiento continúa, el Rey ha señalado que no realizará más comentarios al respecto.
Días antes de la detención, Carlos III ya había manifestado públicamente su voluntad de apoyar a la Policía en cualquier investigación relacionada con su hermano, dejando clara su preocupación ante las acusaciones que han salido a la luz. Pese al impacto institucional que supone el primer arresto de un hermano de un monarca británico en seis siglos, la Casa Real ha insistido en que la agenda oficial continuará con normalidad.
En este contexto, la reina Camilla ha sido la primera en reaparecer en un acto público tras la detención, enviando un mensaje implícito de continuidad y estabilidad.