Durante la reapertura del Hospital San Juan de Dios, en Bogotá, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ofreció un discurso que desbordó el acto institucional y generó polémica por sus reflexiones sobre sexualidad, religión, política internacional e identidad cultural.
Sus declaraciones, pronunciadas ante funcionarios y asistentes al evento, rápidamente provocaron reacciones en redes sociales y en distintos sectores políticos y religiosos.
Sexo, religión y poder: el discurso de Petro
En materia de género y vida personal, el mandatario se definió como un “macho alfa”, aunque aclaró que, en su interpretación, ese rol implica autocontrol y responsabilidad: “el macho alfa no es para hacer máquina sino para dirigir a la manada cuando toca”.
Petro también defendió la privacidad de la vida íntima, al señalar que “el poder no se puede meter en la cama”, y añadió que en ese espacio personal es donde surgen sus mejores ideas: “hago cosas muy buenas (…) creo que genero mis mejores ideas y por eso mis trinos más famosos se hacen cuando no duermo”.
El presidente colombiano Gustavo Petro dice que “hace cosas muy buenas en la cama” y cuenta que las personas que se acuestan con él nunca lo pueden olvidar, “se vuelve inolvidable”, una bestia.
No me pregunten por qué se puso a hablar de esto. Increíble.pic.twitter.com/i0nzGRhgGI
— Agustín Antonetti (@agusantonetti) January 27, 2026
Uno de los momentos más controvertidos llegó con su interpretación de la figura de Jesucristo.
El presidente afirmó que prefiere llamarlo “Jesús” y no “Cristo”, al considerar que este último término convirtió su mensaje en una estructura de poder.
Además, sostuvo que Jesús fue un “hombre de luz y revolucionario” asesinado por su mensaje, y lanzó una afirmación que generó amplio debate: “yo creo que Jesús hizo el amor, sí, a lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así sin amor no podía existir”.
Petro también abordó la relación con Estados Unidos y con el presidente Donald Trump, a quien dijo que trataría “de tú a tú”, coincidiendo con él en que las Naciones Unidas “no sirven para nada” en su forma actual, aunque rechazó el uso de misiles y los bombardeos contra otros países, en especial Venezuela.