El líder religioso Santiago Zúñiga, conocido como el “Apóstol”, fue deportado de El Salvador este miércoles tras admitir su vinculación con redes de tráfico de personas en el departamento de La Unión. El proceso judicial culminó con un acuerdo abreviado que incluyó el pago de una fianza de $20,000, permitiendo su liberación bajo la condición de abandonar el país de inmediato.
El caso comenzó el 5 de febrero, cuando Zúñiga fue detenido en La Unión junto a una mujer y un menor de edad, en circunstancias que las autoridades vincularon con tráfico ilegal de personas. Tras semanas bajo custodia, el juzgado de Santa Rosa de Lima dictaminó su expulsión inmediata, prohibiéndole el reingreso a El Salvador hasta 2029.
Detalles del proceso de deportación
El operativo de deportación fue ejecutado por la Policía Nacional Civil (PNC), que trasladó a Zúñiga bajo estrictas medidas de seguridad desde el juzgado hasta el puesto fronterizo con Honduras. Las autoridades migratorias ya registraron su prohibición de entrada, asegurando que no podrá regresar al país en los próximos tres años.
El fiscal del caso destacó que esta deportación envía un mensaje claro: “El Salvador no tolerará delitos como el tráfico humano, sin importar el perfil del implicado”. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos instaron a investigar si existen más víctimas vinculadas a las actividades de Zúñiga en la región.
La PNC y el Juzgado de La Unión confirmaron que el proceso se desarrolló sin incidentes, reafirmando el compromiso del país con la seguridad y la justicia. Las autoridades también recordaron a la población denunciar cualquier actividad sospechosa relacionada con tráfico de personas.