En un hecho que marca un precedente en la gestión de la seguridad pública, un grupo de privados de libertad fue trasladado al Centro Histórico de San Salvador para realizar los preparativos de un concierto de gala. Bajo un riguroso dispositivo de custodia, los internos intercambiaron partituras y ensayos con el entorno civil, demostrando los resultados de los programas de readaptación social que actualmente implementa el Estado salvadoreño.
La jornada transcurrió con total normalidad en los espacios públicos recuperados, donde la música sirvió como el único puente entre los reclusos y la ciudadanía. Este esfuerzo busca sustituir el ocio carcelario por disciplinas que fomenten la paz y el orden, permitiendo que los internos demuestren su voluntad de cambio a través de la ejecución instrumental en escenarios de alta visibilidad. La actividad refuerza la política de cero ocio y la nueva dinámica de seguridad en la región.