Entre taco, tortas, conversaciones y el movimiento cotidiano de un mercado mexicano, hubo algo que terminó resultando todavía más sabroso, apetecible y suculento para los oídos.
No estaba en el menú.
Era ópera.
Un hombre conocido entre comerciantes como “El Chuyón” comenzó a interpretar “Nessun dorma”, una de las arias más célebres de Turandot, la ópera de Giacomo Puccini, y consiguió que varias personas dejaran por unos instantes las compras y la comida para escucharlo.
La escena ocurrió en el Mercado IV Centenario de Guadalajara, Jalisco, donde el contraste difícilmente podía ser mayor: una pieza asociada con algunos de los grandes escenarios de la música clásica resonando entre puestos, comensales y vendedores.
Y ahí está precisamente lo sabroso del momento.
No se trata del hombre, claro está, sino de esa mezcla inesperada entre comida popular, rutina de mercado y una voz capaz de transformar durante unos minutos el ambiente del lugar.
“El Chuyón”, una voz conocida entre los comerciantes de taco
El episodio comenzó a circular ampliamente en redes sociales a finales de septiembre de 2026, pero “El Chuyón” aparentemente no llegó allí por casualidad.
Medios mexicanos que recogieron el video señalan que los propios comerciantes lo reconocen como una figura habitual del Mercado IV Centenario, donde suele recorrer los pasillos interpretando canciones y recibiendo algunas monedas de quienes deciden detenerse a escucharlo.
Hasta ahora no se ha divulgado de manera verificable su nombre completo, formación musical o trayectoria profesional.
Eso, sin embargo, no impidió que su interpretación llamara la atención.
En las imágenes se observa a varias personas pendientes de su canto, mientras su voz sobresale por encima del ruido habitual del mercado. Al concluir, recibe aplausos de quienes estaban alrededor.
¿Qué es “Nessun dorma”?
La elección musical tampoco es cualquier cosa.
“Nessun dorma” pertenece al tercer acto de Turandot, una de las óperas más conocidas de Giacomo Puccini. La obra fue estrenada póstumamente en 1926, después de la muerte del compositor italiano.
El aria se convirtió con el paso de las décadas en una de las piezas más populares del repertorio operístico y quedó especialmente asociada a grandes tenores como Luciano Pavarotti.
Pero esta vez no hubo gran teatro, orquesta, luces ni butacas.
Hubo mercado, comida y algunas monedas.
Y para quienes estaban allí, quizá aquel rato terminó siendo más sabroso que el taco que tenían enfrente.