Betty Bromage, una británica de 97 años, se amarró al ala de un avión y terminó haciendo un loop-the-loop para conseguir dos récords mundiales y recaudar fondos para una organización hospitalaria.
Si alguien le dice que vio a una abuelita de 97 años volando sobre el ala de un avión, probablemente pensaría que está exagerando.
Pero Betty Bromage existe. Y no solamente vuela: también lo hace cabeza abajo.
La abuelita voladora volvió a desafiar la edad y la gravedad el pasado 4 de agosto de 2026, cuando se subió a un avión en Cirencester, Gloucestershire, Reino Unido, para realizar otro wing walk, disciplina en la que una persona permanece asegurada sobre el ala de una aeronave mientras esta se encuentra en pleno vuelo.
La aventura terminó colocando nuevamente su nombre en los registros de Guinness World Records. Betty rompió su propia marca como la mujer de mayor edad en realizar wing walking y consiguió además el récord como la mujer de mayor edad en completar un loop-the-loop durante uno de estos vuelos.
A los 97 años… y de cabeza
Por si permanecer sobre un avión en movimiento no fuera suficiente, el piloto le planteó a Betty una posibilidad bastante más atrevida: dar una vuelta completa con el avión y quedar momentáneamente cabeza abajo.
Ella aceptó.
Guinness confirmó la maniobra y certificó el nuevo récord.
La imagen parece difícil de asociar con una mujer de 97 años: Betty, vestida para la aventura y asegurada sobre el avión, mientras la aeronave realiza sus maniobras en el cielo británico.
Pero esta tampoco fue su primera vez.
Betty comenzó a practicar wing walking cuando tenía 87 años, después de decidir que quería hacer algo diferente con su vida. Desde entonces convirtió estas aventuras aéreas en una forma de recaudar dinero para organizaciones benéficas.
En 2022, cuando tenía 93 años, ya había establecido el récord femenino de mayor edad realizando esta actividad. Cuatro años después decidió superarse a sí misma.
¿Y qué piensa la familia de la abuelita voladora?
Lo que probablemente pensaría cualquier familia.
Que está un poco loca.
Eso mismo contó Betty a Guinness al explicar la reacción de sus seres queridos ante semejante pasatiempo. Convencer a su hijo y a su nuera no fue sencillo, aunque finalmente terminaron respaldando sus aventuras.
Y sus desafíos no se limitan a los aviones.
A los 90 años hizo una tirolesa en Snowdonia y también ha practicado rápel.
La motivación detrás de su más reciente vuelo tampoco fue únicamente conseguir un certificado para colocar en la pared. Betty realizó el desafío para recaudar fondos para Cheltenham Gloucester Hospitals Charity.
¿Volverá a volar?
A estas alturas, quizá la pregunta correcta sea cuándo.
Betty ha dejado claro que prefiere concentrarse en las cosas que todavía puede hacer y no en aquellas que ya no puede realizar.
Incluso habló sobre la posibilidad de llegar a los 100 años.
Y si ocurre, dejó abierta una amenaza —o promesa— bastante coherente con su historial: podría volver a hacer otro wing walk.
Así que sí.
La abuelita voladora no existe…
La abuelita voladora.