Una estremecedora historia volvió a circular en redes sociales: Sigal Yana Itzkovich, una mujer israelí de 33 años, habría asesinado con un hacha a su hijo de 6 años y después salió ensangrentada hacia un centro comercial. El caso fue real y ocurrió en Herzliya, Israel, pero la versión viral mezcla dos momentos distintos. La investigación estableció que el niño, identificado como Liam, murió tras ser atacado múltiples veces con un cuchillo dentro de su vivienda. El hacha apareció después, durante la secuencia que terminó con la detención de Itzkovich.
Lo que siguió convirtió el caso en algo todavía más complejo que la versión difundida en redes: evaluaciones psiquiátricas y una posterior resolución judicial determinaron que Itzkovich atravesaba un estado psicótico activo cuando mató a su hijo, un elemento que terminó siendo decisivo para establecer su responsabilidad penal.
El caso ocurrió el 16 de julio de 2024, pero las imágenes de Itzkovich caminando ensangrentada y portando un hacha contribuyeron desde las primeras horas a que se difundiera la versión de que esa había sido el arma utilizada contra su hijo. Algunos de los primeros reportes periodísticos incluso reprodujeron esa hipótesis antes de que la Fiscalía reconstruyera los hechos con mayor precisión.
El hacha sí apareció, pero después del asesinato
Según la acusación, Itzkovich, entonces de 33 años, se encontraba sola con Liam cuando tomó un cuchillo de cocina y atacó al niño dentro de la vivienda. La Fiscalía describió numerosas heridas provocadas por el arma blanca y sostuvo que la violencia del ataque llegó a quebrar el cuchillo.
El hacha aparece posteriormente en la reconstrucción.
La acusación indicó que la mujer también atacó a la mascota de la familia y posteriormente utilizó tanto un cuchillo como un hacha contra el animal. Después habría lavado el cuchillo, cambiado parte de su ropa y salido de la vivienda.
Fue entonces cuando una escena registrada en video terminó recorriendo las redes sociales: Itzkovich caminaba por Herzliya portando un hacha, con manchas de sangre visibles, hasta llegar a las inmediaciones del centro comercial Seven Stars.
En el trayecto, según los fiscales, atacó a un transeúnte y golpeó con el hacha el capó de un automóvil. Al llegar al centro comercial también atacó a un guardia de seguridad, quien sufrió lesiones leves y consiguió reducirla hasta que llegó la Policía.
Detrás de esas imágenes, sin embargo, comenzaba a surgir otra parte fundamental de la historia.
¿Qué ocurría en la mente de la madre?
Desde las primeras audiencias aparecieron indicios sobre el estado mental de Itzkovich.
Personas que la conocían dijeron a medios israelíes que, antes del crimen, había mencionado escuchar voces y experimentar situaciones extrañas. Un juez ordenó que fuera sometida a una evaluación psiquiátrica y, con el avance del proceso, sus declaraciones comenzaron a mostrar una percepción profundamente alterada de la realidad.
Itzkovich llegó a hablar de extraterrestres, de supuestas intervenciones de la CIA y de la existencia de un dispositivo implantado en su cuerpo. Esas afirmaciones no fueron asumidas simplemente como una explicación ofrecida por la defensa: meses después, especialistas que la evaluaron concluyeron que atravesaba un estado psicótico activo cuando mató a Liam.
La evaluación psiquiátrica presentada ante el Tribunal de Distrito de Tel Aviv determinó que sus síntomas habían provocado una pérdida del contacto con la realidad, afectando el control de su comportamiento y su capacidad para distinguir entre lo permitido y lo prohibido.
Esto es importante porque una psicosis no equivale simplemente a estar alterado, confundido o actuar de manera violenta. Se trata de una condición en la que una persona puede experimentar delirios, alucinaciones o una percepción severamente distorsionada de la realidad. En este caso concreto, fueron especialistas y posteriormente un tribunal quienes vincularon ese estado mental con la conducta de Itzkovich durante el crimen.
Había señales anteriores
El proceso judicial también puso bajo la lupa episodios ocurridos antes de la muerte del niño.
Al emitir su resolución, los jueces cuestionaron la actuación de los servicios de bienestar y señalaron que habían existido indicios preocupantes. Uno de los episodios mencionados habría ocurrido cuando Liam todavía era un bebé: Itzkovich permaneció con él en la azotea de un edificio y amenazó con saltar hasta que intervino la Policía. También se mencionó posteriormente otro incidente relacionado con productos químicos domésticos.
Vecinos, sin embargo, habían descrito a la mujer como una madre aparentemente cariñosa y dedicada. Esa contradicción entre la imagen cotidiana y los episodios que después aparecieron en el expediente terminó siendo uno de los elementos más inquietantes del caso.
El tribunal determinó que no era penalmente responsable
La investigación avanzó inicialmente como un proceso por asesinato agravado. Itzkovich fue acusada formalmente en agosto de 2024 y una primera evaluación concluyó después que tenía capacidad para enfrentar el proceso judicial, aunque ya señalaba que había atravesado un episodio psicótico cuando ocurrieron los hechos.
Meses después llegó una conclusión diferente sobre su responsabilidad al momento del crimen.
El 2 de marzo de 2025, el Tribunal de Distrito de Tel Aviv determinó que Itzkovich se encontraba en un “estado psicótico activo” cuando mató a su hijo y que, por esa condición, no podía ser considerada penalmente responsable de sus actos.
Eso no significó que el tribunal negara que hubiese matado a Liam ni que quedara en libertad.
Los jueces ordenaron su internamiento en una institución psiquiátrica durante 25 años.
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El caso plantea precisamente una de las discusiones más difíciles dentro del derecho penal: determinar cuándo una enfermedad mental altera de tal forma la percepción de la realidad que una persona deja de tener capacidad jurídica para comprender o controlar sus acciones. Esa valoración debe realizarse individualmente mediante peritajes especializados y no puede extrapolarse a todas las personas que viven con trastornos de salud mental.
El rumor del hacha tiene una explicación
La versión viral, por tanto, mezcla un elemento verdadero con otro incorrecto.
Sí hubo un hacha. Itzkovich fue grabada caminando con ella y la Fiscalía estableció que fue utilizada durante otros momentos de la secuencia. Pero la evidencia presentada en el proceso determinó que su hijo Liam, de 6 años, murió tras ser atacado con un cuchillo, no con el hacha que posteriormente apareció en los videos difundidos mundialmente.
El desenlace judicial agregó después la pieza que faltaba para entender el caso más allá de aquellas imágenes: los especialistas determinaron que la mujer atravesaba una psicosis activa y el tribunal concluyó que no comprendía plenamente la realidad cuando cometió el crimen.
Una historia que comenzó circulando como la imagen aterradora de una mujer ensangrentada con un hacha terminó convirtiéndose también en un complejo expediente sobre salud mental, responsabilidad penal y señales de alerta que, según los propios jueces, merecieron mayor atención.