En la madrugada del 3 de marzo de 2026, la Luna llena ofrecerá uno de los espectáculos astronómicos más llamativos del año: un eclipse lunar total, conocido popularmente como “luna de sangre”. Durante varias horas, el satélite natural de la Tierra atravesará la sombra del planeta y, en determinados lugares, se teñirá de un intenso color rojizo.
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El fenómeno ocurre cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean perfectamente. En ese momento, nuestro planeta bloquea la luz solar directa y proyecta su sombra sobre la superficie lunar. Según explica la NASA, el tono rojizo aparece porque la luz solar que logra llegar a la Luna atraviesa primero la atmósfera terrestre, que filtra los colores azulados y deja pasar los rojizos, como si todos los amaneceres y atardeceres del mundo se reflejaran al mismo tiempo sobre el satélite.
La fase de totalidad —cuando la Luna queda completamente dentro de la umbra y adquiere el característico color cobrizo— comenzará a las 6:04 a. m. ET y se extenderá aproximadamente por una hora. Sin embargo, la posibilidad de ver la “luna de sangre” dependerá de la ubicación geográfica.
En América Latina el panorama será diverso. En México el eclipse será total y visible en la madrugada. En ciudades como Bogotá y Santiago de Chile solo se apreciará de forma parcial y con poco margen antes del amanecer. En Buenos Aires, el fenómeno será apenas penumbral, con un oscurecimiento muy sutil.
¿Se podrá ver la luna de sangre en El Salvador?
El Salvador sí podrá observar la luna de sangre, ya que se encuentra en América Central, una de las regiones donde la totalidad será visible durante la madrugada. Esto significa que, si el cielo está despejado y se cuenta con un horizonte oeste sin obstáculos, será posible contemplar la Luna completamente teñida de rojo antes de que avance el amanecer.
Como en buena parte de la región, el principal desafío será la luz creciente del alba, que podría reducir el contraste del color rojizo hacia el final del evento. Aun así, no se necesitarán telescopios ni equipos especiales para disfrutarlo: bastará con mirar al cielo en el momento adecuado.
Durante la totalidad, además, la Luna se ubicará en la constelación de Leo, un detalle adicional para quienes disfrutan reconocer figuras en el firmamento.