Un ciudadano en Járkov, Ucrania, decidió someterse a un cambio legal de sexo (pasando de hombre a mujer) con la intención de evitar ser llamado a la movilización forzosa establecida en el país debido al conflicto armado. Tras completar el trámite, el cambio quedó registrado en su partida de estado civil y se le expidieron un nuevo pasaporte y certificado de nacimiento con el sexo femenino.
Con esos documentos, el hombre acudió al Centro Territorial de Reclutamiento y Apoyo Social (TTsK) para solicitar que lo excluyeran del registro militar obligatorio, argumentando que como mujer no debía ser movilizado. El TTsK rechazó su petición, señalando que el cambio de sexo no implicaba automáticamente la inhabilitación para el servicio, y que una comisión médico-militar debería determinar la aptitud para servir.

La disputa llegó a los tribunales, donde el tribunal local consideró ilegal la negativa del TTsK y ordenó que la persona fuera eliminada del registro de reservistas Obereg, basándose en que en Ucrania las mujeres participan en el servicio militar únicamente de manera voluntaria y no obligatoria.
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La nota también contextualiza el caso dentro de un clima en Ucrania donde la movilización forzosa se ha intensificado por la escasez de tropas, con imágenes y relatos que muestran resistencia de civiles —incluidas escenas de enfrentamientos y violencia— ante los intentos de reclutadores de hacer cumplir los llamados al servicio.