El tiktoker conocido como La Pastora Tu Patrona se ha enfrentado a un dilema moderno que hoy azota a los consumidores salvadoreños: la elección de la carretilla en el supermercado. Con el contexto de la reciente modernización de las flotas de carretillas en El Salvador, el creador se encontró en un auténtico “drama” logístico, debatiendo si llevarse la carretilla “de dos niveles pequeña” o la “grande de un solo” en la entrada del local.
El tono de La Pastora fue, como siempre, picante y directo, manifestando su frustración ante la indecisión. Tras ir a “sacar pisto” y faltarle echar gasolina, el creador se apresuraba a realizar las compras. Pero el verdadero conflicto se desató cuando una voz no identificada le sugiere llevarse una “canasta en la mano”, a lo que La Pastora se niega rotundamente, inclinándose por la opción grande: “no, para mí, que la grande voy a llevar no.”
La discusión escaló cuando la voz acompañante cuestiona sus intenciones, recordándole que solo necesita “las cosas necesarias, nomás” y pidiéndole que no meta “tinte” ni “mierdas de belleza”, pues “eso no es necesario ahorita”.
La Pastora, fiel a su estilo desbordado, respondió con un regaño enfático y sin filtros, sugiriendo que su interlocutor “se va a ahogar cerote, con un poquito de saliva”.
El creador no cedió ni un centímetro en su deseo de utilizar la carreta más espaciosa, incluso insinuando que podría llenarla con “bolsas de basura de repente”. Al final, con una declaración de principios consumista, La Pastora dejó clara su meta: “Solo voy a llenar la carreta, porque aquí me voy con la carreta llena.”
Sin embargo, en un giro inesperado, el creador retrocede con un tono de voz más conciliador: “de verdad no la voy a poder llenar. ¡Ya te lo dije no la voy a poder llenar!”, cerrando el clip con la aceptación de su propia limitación, dejando a sus seguidores en el medio de una épica de pasillos y ruedas viejas.
La decisión de la carretilla, un problema tan cotidiano, se convierte en un reflejo de la mentalidad de compra salvadoreña: a veces, el tamaño sí importa, aunque el bolsillo diga lo contrario.