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Entretenimiento

El dolor de una madre: Tahlequah, la orca que cargó a su cría muerta durante 17 días

La orca Tahlequah recorrió 1,600 kilómetros con su cría muerta en 2018. Años después, otra pérdida reabrió preguntas sobre el duelo animal.

La orca Tahlequah, identificada como J35, fue documentada transportando a su cría fallecida durante 17 días en 2018. Foto: Center for Whale Research.
La orca Tahlequah, identificada como J35, fue documentada transportando a su cría fallecida durante 17 días en 2018. Foto: Center for Whale Research.
Por Franco López |

Durante 17 días, una orca llamada Tahlequah transportó el cuerpo de su cría muerta por las aguas del Pacífico Norte. Su comportamiento, documentado en 2018 por investigadores marinos, conmocionó al mundo y abrió preguntas sobre la manera en que estos animales experimentan la pérdida. Lo que entonces parecía un episodio excepcional volvió a repetirse años después.

La historia comenzó el 24 de julio de 2018, cuando Tahlequah, identificada científicamente como J35, dio a luz a una hembra cerca de Victoria, en Canadá. La pequeña fue vista inicialmente con vida, pero murió poco después de nacer.

Cuando los investigadores del Center for Whale Research llegaron para documentar el nacimiento, encontraron que la madre intentaba mantener el cuerpo de su cría en la superficie.

El pequeño cadáver se hundía repetidamente, mientras Tahlequah lo recuperaba y empujaba con su cabeza para impedir que descendiera al fondo del mar.

Lo que inicialmente parecía una conducta de unas horas se prolongó durante más de dos semanas.

La orca recorrió 1,600 kilómetros sin abandonar a su cría

Durante 17 días, Tahlequah continuó transportando el cuerpo mientras se desplazaba con su grupo por el mar de Salish, entre Estados Unidos y Canadá.

Los científicos estimaron que recorrió aproximadamente 1,000 millas, equivalentes a unos 1,600 kilómetros.

El comportamiento exigía un esfuerzo físico considerable: cada vez que el cuerpo descendía, la madre debía recuperarlo para continuar desplazándose.

Los investigadores observaron el episodio hasta el 11 de agosto de 2018, cuando confirmaron que Tahlequah ya no cargaba a su cría.

Aquel día fue vista persiguiendo salmones junto a otras orcas. Pese al prolongado esfuerzo, los científicos señalaron que parecía encontrarse en buenas condiciones físicas.

¿Las orcas sienten dolor y duelo como los humanos?

El comportamiento de Tahlequah despertó una pregunta científica: ¿pueden las orcas experimentar una forma de duelo ante la muerte de sus crías?

Las orcas son mamíferos marinos altamente sociales que mantienen vínculos familiares duraderos. En las poblaciones residentes del Pacífico Norte, los grupos están organizados alrededor de líneas maternas.

Los investigadores han documentado que algunas orcas y otros cetáceos sostienen o transportan cuerpos de crías fallecidas, una conducta relacionada con el cuidado maternal que puede persistir después de la muerte.

NOAA reconoce que estas conductas son compatibles con respuestas de duelo y reflejan la intensidad de los vínculos sociales de la especie.

Sin embargo, la ciencia no puede establecer que una orca experimente la muerte de manera idéntica a un ser humano. El comportamiento observable permite estudiar sus respuestas ante la pérdida, pero no conocer exactamente su experiencia emocional.

Tahlequah volvió a perder otra cría en 2025

La historia tuvo un nuevo capítulo a finales de 2024.

El 31 de diciembre, investigadores observaron a Tahlequah transportando el cuerpo de otra cría fallecida, identificada como J61, cerca de Seattle, Estados Unidos.

El 1 de enero de 2025, científicos consiguieron nuevas imágenes de la madre junto al cuerpo.

NOAA confirmó posteriormente que Tahlequah continuaba transportando a su cría el 10 de enero, cuando fue observada en el estrecho de Haro.

Este segundo episodio llamó la atención porque se trataba de la misma hembra que había protagonizado el extraordinario comportamiento de 2018.

A pesar de ambas pérdidas, Tahlequah también había tenido descendencia sobreviviente. En 2020 nació Phoenix, identificado como J57, un macho cuyo nacimiento fue celebrado por los investigadores. La orca ya era madre de otro macho, J47, nacido en 2010.

Una orca que también representa la lucha por la supervivencia

Más allá de la historia de Tahlequah, los dos episodios permiten comprender la vulnerabilidad de las orcas residentes del sur, una población amenazada que habita aguas costeras de Estados Unidos y Canadá.

Estos animales dependen principalmente del salmón chinook, una especie cuyas dificultades de conservación afectan la disponibilidad de alimento.

NOAA ha identificado la escasez de presas, la contaminación y las perturbaciones provocadas por embarcaciones entre los principales desafíos para la recuperación de esta población.

La pérdida de crías tiene consecuencias particularmente importantes en una comunidad pequeña, en la que la reproducción y supervivencia de nuevos individuos resulta esencial.

En enero de 2025, NOAA informó que la población contabilizaba apenas 73 ejemplares, una cifra correspondiente a ese momento y no necesariamente a la actualidad.

La historia de Tahlequah permanece como uno de los episodios más documentados de comportamiento maternal después de la muerte en cetáceos.

Su caso no resuelve por completo qué sienten las orcas cuando pierden a una cría, pero ofrece una ventana científica a la complejidad de sus relaciones familiares y a la importancia de conservar estos animales.

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Franco López

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