Skip to main content
Publicidad
Entretenimiento

¿Beber agua caliente adelgaza y mejora la piel? Esta es la verdad científica

Esto es lo que dice la ciencia sobre el agua caliente

Bajar de peso- Referencial (Especial)
Publicidad
Publicidad
Por Nicole Proaño |

En la era de las redes sociales, la búsqueda del “bienestar instantáneo” ha puesto bajo el reflector una práctica milenaria: el consumo diario de agua caliente.

Desde influencers de salud hasta foros de belleza, se promueve la idea de que una simple taza de agua tibia al despertar puede transformar el metabolismo, limpiar el cutis y eliminar dolores.

Sin embargo, la brecha entre la tendencia digital y la evidencia científica es considerable.

Si bien la hidratación es un pilar fundamental de la vida, las investigaciones actuales sugieren que los supuestos “milagros” del agua caliente responden más a la ingesta de líquidos en sí que a los grados centígrados del vaso.

A continuación, desglosamos qué dice la ciencia sobre los mitos más comunes de esta práctica.

El poder de la hidratación por encima de la temperatura

Antes de analizar los mitos, es vital entender que el cuerpo humano depende del agua para funciones críticas: la digestión, la regulación de la presión arterial, la función renal y la circulación sanguínea.

Un estudio publicado en 2025 reforzó esta idea, señalando que la falta de agua no solo afecta el físico, sino que dificulta el manejo del estrés cotidiano.

No obstante, los estudios científicos no han logrado demostrar que el agua caliente ofrezca ventajas únicas frente al agua fría o templada.

En términos fisiológicos, el hábito de beber la cantidad necesaria de líquido es mucho más relevante que la temperatura del mismo.

Mito n°1: El agua caliente es un “quemador de grasa” natural

Es común leer que el agua caliente ayuda a disolver la grasa corporal o a acelerar el metabolismo de forma drástica.

La realidad es que no existen ensayos clínicos de alta calidad que prueben que ingerir agua caliente genere una pérdida de peso significativa por sí sola.

Lo que sí ocurre es un efecto indirecto: aumentar la ingesta de agua antes de las comidas incrementa la sensación de saciedad, lo que reduce el consumo de calorías.

Aunque algunos estudios a pequeña escala indican que el agua tibia puede estimular levemente la peristalsis intestinal (movimiento de los intestinos), esto mejora la regularidad digestiva, pero no se traduce en la eliminación de tejido adiposo.

La temperatura no “quema” grasa; lo hace el déficit calórico.

Mito n°2: El remedio definitivo para el dolor de garganta

Este es quizás el mito con mayor base fisiológica, aunque con matices importantes. Los líquidos calientes, como infusiones o agua con limón, pueden proporcionar un alivio sintomático inmediato.

El calor y el vapor ayudan a fluidificar la mucosidad y reducir la irritación en las vías respiratorias.

Sin embargo, es un error creer que el agua caliente “cura” la afección.

Estas bebidas ayudan a gestionar el dolor y la congestión, pero no eliminan virus ni bacterias, ni acortan la duración de una infección. Es una herramienta de confort, no un antibiótico natural.

Mito n°3: “Desintoxicar” la piel desde adentro

La idea de que el agua caliente funciona como un “detox” para el cutis carece de respaldo científico directo.

La piel luce mejor cuando está hidratada porque mantiene su elasticidad y evita la sequedad, pero los estudios no muestran diferencias si esa hidratación proviene de agua fría o caliente.

Además, el concepto de “desintoxicación” es frecuentemente malinterpretado en internet.

Los encargados de filtrar y eliminar toxinas del cuerpo son el hígado y los riñones, y estos órganos funcionan eficientemente siempre que el cuerpo esté bien hidratado, independientemente de la temperatura del agua.

Mito n°4: El fin de los cólicos menstruales

Aquí existe una confusión común entre la aplicación de calor externa e interna.

Está comprobado que una bolsa de agua caliente sobre el abdomen relaja los músculos uterinos y mejora la circulación, aliviando los calambres.

Sin embargo, beber agua caliente no tiene el mismo efecto sistémico.

Aunque mantenerse hidratada ayuda a reducir la retención de líquidos durante el ciclo, el agua sola no es un tratamiento para los cólicos.

Algunos tés (como el verde o el de tomillo) pueden ayudar gracias a sus componentes antioxidantes, pero el beneficio no reside en el calor del agua per se.

¿Por qué persiste la creencia en estos beneficios?

El confort psicológico juega un papel crucial. Beber algo caliente genera una sensación de bienestar y relajación que puede influir en la percepción de salud.

Si para usted es un ritual agradable, puede seguir haciéndolo (evitando siempre el agua hirviendo para no dañar el esófago), pero recuerde que el verdadero beneficio reside en beber suficiente agua todos los días.

La ciencia es clara: la hidratación es la prioridad; la temperatura es una preferencia personal.

tags

Nicole Proaño

Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp:

Canal de Whatsapp
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.