California atraviesa una temporada marina fuera de lo habitual: tortugas golfinas anidaron por primera vez en la costa oeste de Estados Unidos, un pez tropical fue registrado por primera vez en el estado y especies propias de aguas más cálidas están apareciendo más al norte. El Niño influye, pero científicos advierten que una ola de calor marina previa también está detrás del fenómeno.
Los episodios más llamativos no ocurrieron este sábado 17 de octubre. Varios se remontan a septiembre, aunque nuevas evaluaciones de NOAA y observaciones científicas muestran que las condiciones que favorecen estos desplazamientos continúan activas.
Uno de los casos más extraordinarios ocurrió el 16 de septiembre, cuando una tortuga golfina salió del mar cerca de Seal Beach, en Orange County, excavó un nido y depositó sus huevos. Tres días después, una segunda tortuga anidó unos 13 kilómetros más al sur, cerca del muelle de Huntington Beach. Fueron los primeros nidos de tortuga marina documentados en la costa oeste de Estados Unidos.
La historia continuó después. Ante el riesgo provocado por fuerte oleaje, especialistas trasladaron más de 200 huevos de ambos nidos al Aquarium of the Pacific para protegerlos durante su incubación. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos informó el 13 de octubre que fueron recuperados 100 huevos de Huntington Beach y 104 de Seal Beach.
No son las únicas visitas inusuales.
El Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles documentó este año la llegada de un longfinned bigeye (Cookeolus japonicus) capturado en el muelle de Venice. El ejemplar, una especie que suele encontrarse desde Baja California hacia el sur, se convirtió en el primer registro de este pez en California. El museo también señala avistamientos recientes de tiburones martillo, un tiburón ballena y dorados en aguas del sur del estado.
Reuters reportó además que una aparente serpiente marina de vientre amarillo llegó a una playa de Orange County durante septiembre. La identificación se realizó a partir de un video y no de un ejemplar recuperado. La especie es excepcionalmente rara en el estado: investigadores del Museo de Historia Natural indican que apenas seis ejemplares habían sido recolectados previamente en California y cinco aparecieron durante años de El Niño.
California ya estaba caliente antes de El Niño
Aquí está la principal precisión científica.
El Niño sí favorece aguas más cálidas y cambios en corrientes capaces de modificar la distribución de peces y otros animales marinos. NOAA señala que pescadores del sur de California ya encuentran abundancia de especies como atún aleta amarilla, wahoo y marlín rayado, normalmente asociadas a aguas más cálidas hacia México. También anticipa una mayor presencia de tortugas, serpientes marinas, mantarrayas y tiburones ballena durante este episodio.
Sin embargo, no toda esa fauna puede atribuirse directamente a El Niño.
NOAA explica que una extensa ola de calor marina ya mantenía partes de la costa oeste anormalmente cálidas antes de que se consolidara el actual fenómeno. De hecho, especies como el dorado, el marlín rayado y el atún aleta amarilla habían comenzado a extender su rango hacia el norte debido a ese calentamiento previo, por lo que los científicos dejaron de considerarlas por sí solas buenos indicadores de la llegada de El Niño.
El organismo considera que tanto las temperaturas elevadas asociadas con esas olas de calor marinas como el desarrollo de El Niño son factores probablemente importantes para explicar los nidos de tortuga golfina, aunque advierte que todavía no se conoce una causa exacta. El comportamiento migratorio natural de las tortugas e incluso errores de navegación también podrían haber influido.
La señal climática, mientras tanto, continúa fortaleciéndose. El Centro de Predicción Climática de NOAA informó el 8 de octubre que El Niño sigue intensificándose y que existe una elevada probabilidad de condiciones fuertes a muy fuertes hasta comienzos de 2027.
El resultado es un Pacífico oriental donde varias fuentes de calentamiento coinciden y permiten que animales asociados con aguas tropicales o subtropicales exploren territorios mucho más al norte de sus rangos habituales.
Pero lo que resulta favorable para determinadas especies puede ser perjudicial para otras. NOAA advierte que el calentamiento prolongado puede alterar la distribución de pesquerías, debilitar ecosistemas dependientes de aguas frías y elevar riesgos como floraciones de algas nocivas. Más que un simple desfile de animales exóticos, los científicos observan estos avistamientos como señales de un ecosistema marino en transformación.