¿Y si te dijéramos que tus ojos hacen algo a tus espaldas, literalmente, y que llevas toda la vida sin darte cuenta? No necesitas estar enfermo, ni sentir molestias, ni experimentar cambios en tu visión. Es más, probablemente nunca hayas sospechado que ocurre ante el Reflejo de Bell.
Se trata de un movimiento involuntario que puede producirse cada vez que cierras los párpados y que resulta bastante sorprendente cuando alguien consigue observarlo.
Su nombre es fenómeno de Bell, pero antes de alarmarte por tener algo que suena a diagnóstico médico, hay una buena noticia: en la mayoría de los casos, es completamente normal.
De hecho, este curioso reflejo tiene una misión importante: ayudar a proteger tus ojos, incluso cuando ni siquiera estás pensando en ellos.
¿Qué es el reflejo de Bell y qué hace con tus ojos?

Imagínate que cierras los ojos para dormir. Todo parece normal desde fuera, pero detrás de los párpados puede ocurrir algo inesperado: tus globos oculares giran hacia arriba y ligeramente hacia los lados.
Este movimiento automático es conocido médicamente como reflejo oculógiro palpebral o fenómeno de Bell.
De acuerdo con la Clínica Universidad de Navarra, está presente en aproximadamente el 75 % de las personas sanas. Aunque algunas descripciones populares mencionan porcentajes cercanos al 90 %, la cifra varía entre las referencias médicas.
¿Y para qué sirve? Para proteger la córnea, la capa transparente que cubre la parte delantera del ojo.
Cuando los globos oculares se desplazan hacia arriba, la córnea queda situada debajo del párpado superior, lo que proporciona una protección adicional frente a la exposición y la sequedad.
Lo curioso es que todo ocurre sin que tengas que dar una sola orden consciente.
¿Tus ojos se quedan mirando hacia arriba mientras duermes?

No necesariamente durante toda la noche.
Investigaciones sobre los movimientos oculares durante el sueño han demostrado que los ojos pueden adoptar diferentes posiciones según la etapa de descanso.
Un estudio publicado en 1971 en la revista científica Archives of Neurology, hoy JAMA Neurology, documentó que el cierre de los párpados producía inicialmente un movimiento ascendente de los globos oculares. Sin embargo, durante la fase de sueño REM, los ojos mostraban otros patrones de movimiento.
Es decir, no pasamos toda la noche con los ojos girados hacia arriba, como podría sugerir una interpretación exagerada del fenómeno.
¿Qué ocurre si alguien abre los párpados de una persona dormida?
Aquí aparece uno de los aspectos más desconcertantes.
Cuando el reflejo está activo y los ojos se encuentran elevados, puede ocurrir que, al separar los párpados, se observe principalmente la parte blanca del globo ocular.
La imagen podría resultar inquietante para quien desconoce el fenómeno, pero tiene una explicación perfectamente natural.
Eso no significa que todas las personas presenten el mismo movimiento ni que ocurra cada vez que duermen.
Tampoco es necesario intentar comprobarlo abriendo los párpados de alguien que está descansando. La valoración del reflejo puede realizarla un profesional de la salud durante una exploración ocular.

¿Tener el fenómeno de Bell significa que estás enfermo?
No. Aquí viene la parte que posiblemente te tranquilice.
El fenómeno de Bell no es, por sí mismo, una enfermedad, sino un reflejo fisiológico que se observa en buena parte de la población sana.
Tampoco debe confundirse con la parálisis de Bell, una afección que provoca debilidad o parálisis de los músculos de un lado de la cara.
De hecho, los médicos pueden evaluar este reflejo cuando una persona presenta dificultades para cerrar completamente los párpados, porque permite determinar si existe cierta protección adicional para la córnea.
Lo que sí merece atención es despertarse frecuentemente con resequedad, ardor, irritación o visión borrosa. Esos síntomas podrían indicar problemas relacionados con el cierre incompleto de los párpados durante el sueño, una condición conocida como lagoftalmos nocturno.
En ese caso, lo recomendable es consultar a un oftalmólogo.
Un pequeño secreto que tus ojos guardaban
Ahora ya lo sabes: ese extraño movimiento que ocurre detrás de tus párpados no es necesariamente una señal de peligro.
Es uno de los mecanismos que el organismo utiliza para proteger una parte especialmente delicada del cuerpo.
Y lo más interesante es que podrías haberlo experimentado miles de veces sin enterarte.
Así que, la próxima vez que cierres los ojos, recuerda que no todo queda inmóvil detrás de tus párpados.