Hay personas que superan sus miedos poco a poco. Ashley Woods decidió tatuárselos.
La estadounidense, residente en Arizona, alguna vez sintió temor por las gallinas y otras aves. Años después, no solo terminó criándolas y considerándolas parte importante de su vida, sino que ahora lleva 43 tatuajes de gallinas en el cuerpo.
La peculiar colección le permitió obtener en marzo de 2026 el récord Guinness femenino por la mayor cantidad de tatuajes de gallinas en el cuerpo, una historia que Guinness World Records difundió el 15 de septiembre.
Ashley Woods: Del miedo a la obsesión
La contradicción es quizá lo mejor de la historia.
Ashley contó a Guinness que antes estaba “aterrada” de las gallinas y de casi todas las demás aves. Todo cambió después de criar su primera parvada de gallinas Salmon Faverolles.
Terminó fascinada por su comportamiento, los sonidos que hacen y hasta por la peculiar manera en que corren.
Con su esposo y sus cuatro hijos, asegura que la familia ha tenido más de 100 gallinas a lo largo de los años. Después de terminar su jornada laboral en una empresa de vidrio comercial, regresar a casa y convivir con ellas se convirtió en uno de sus momentos favoritos.
43 gallinas… y ninguna igual
Sus tatuajes tampoco consisten simplemente en repetir el mismo dibujo.
Hay gallinas inspiradas en personajes animados, otras tocando instrumentos y algunas en escenas absurdas o humorísticas.
Entre los diseños aparecen referencias a Chicken Little, Foghorn Leghorn, una gallina tocando la tuba, otra usando lentes de sol y hasta una que sostiene una bolsa de Chick-fil-A.
El primer tatuaje de gallina llegó cuando Ashley visitó a la artista Angie Norlock, de High Desert Tattoos.
La escena elegida fue bastante apropiada para alguien que terminaría buscando un récord: una gallina siendo abducida por extraterrestres en el desierto.
Lo que empezó como una ocurrencia terminó multiplicándose.
De una gallina a un récord Guinness
Ashley lleva tatuándose desde los 18 años, pero nunca imaginó que aquella primera gallina terminaría convirtiéndose en una colección capaz de entrar en Guinness World Records.
Después de enterarse de otros récords relacionados con tatuajes, comenzó a considerar la posibilidad de convertir su afición en una marca oficial.
El resultado fueron 43 gallinas tatuadas y contando.
De hecho, Woods ya piensa en añadir más diseños a su pierna derecha para aumentar su propio récord y hacerlo más difícil de superar.
Y quizá ahí está la parte más curiosa de toda la historia.
La mujer que alguna vez evitaba a las gallinas ahora las tiene en el patio, en sus recuerdos y, literalmente, de la cabeza a los pies.