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Curiosidades

Pulpos: ¿por qué tienen tres corazones y sangre azul?

Los pulpos poseen tres corazones, sangre azul, un cuerpo capaz de introducirse por espacios diminutos y un sistema nervioso extraordinariamente complejo.

Los pulpos poseen tres corazones y una sangre azulada debido a una proteína rica en cobre llamada hemocianina. Ilustración
Los pulpos poseen tres corazones y una sangre azulada debido a una proteína rica en cobre llamada hemocianina. Ilustración
Por Juan Jose Lopez |

Tres corazones, sangre azul y ocho brazos capaces de explorar el entorno con una sorprendente independencia. Los pulpos reúnen características biológicas que parecen propias de un animal de ciencia ficción, aunque son producto de millones de años de evolución en los océanos.

Los pulpos pertenecen al grupo de los cefalópodos, junto con calamares, sepias y nautilos. Son moluscos, pero su anatomía es muy diferente a la de los animales que normalmente asociamos con ese grupo.

Tres corazones para mantener la circulación

Dos de sus corazones se encargan de impulsar sangre hacia las branquias, dondel ocurre el intercambio de gases.

El tercero, denominado corazón sistémico, distribuye posteriormente la sangre oxigenada por el resto del organismo. Así describe Smithsonian el sistema circulatorio de los cefalópodos.

Pulpos con sangre literalmente azul

La explicación está en la molécula utilizada para transportar oxígeno.

Mientras la hemoglobina humana contiene hierro, los cefalópodos utilizan hemocianina, una proteína basada en cobre. Esa diferencia química produce el característico tono azulado de su sangre.

La hemocianina también resulta adecuada para transportar oxígeno en determinadas condiciones de temperatura y disponibilidad de oxígeno del ambiente marino.

Pueden cambiar su apariencia

Otra de sus características más llamativas es el camuflaje.

Los pulpos pueden modificar rápidamente el color de su piel y algunas especies también son capaces de cambiar su textura, lo que les permite confundirse con rocas, fondos marinos y otros elementos de su entorno.

No se trata únicamente de esconderse. Los cambios de apariencia también pueden intervenir en la comunicación y otras conductas.

Un cuerpo diseñado para escapar

Los pulpos son invertebrados y carecen de un esqueleto interno rígido.

Su cuerpo blando les permite atravesar aberturas sorprendentemente estrechas siempre que la parte dura de su anatomía —principalmente el pico— pueda pasar por el espacio.

Esa flexibilidad explica por qué los acuarios donde se mantienen estos animales necesitan sistemas particularmente cuidadosos para evitar fugas.

¿Tienen nueve cerebros?

Es una simplificación popular, pero no es una descripción anatómica correcta.

Los pulpos poseen un cerebro central acompañado por una extensa red neuronal distribuida por los brazos. Smithsonian y diferentes acuarios han documentado su capacidad para resolver problemas, aprender y manipular objetos.

Buena parte de esa red nerviosa permite que sus brazos procesen información y ejecuten acciones con cierto grado de autonomía respecto al cerebro central.

Eso ayuda a explicar por qué observar a un pulpo moverse puede resultar tan extraño: mientras un brazo explora una superficie, otros pueden realizar simultáneamente tareas diferentes.

Tres corazones, sangre basada en cobre, una red nerviosa distribuida y un cuerpo prácticamente sin estructuras rígidas convierten a los pulpos en uno de los diseños biológicos más singulares del océano.

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Juan Jose Lopez

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